30 agosto, 2025

Mito o ciencia? La tormenta de Santa Rosa y su explicación en Argentina

Cada fin de agosto reaparece la pregunta: ¿es real la “tormenta de Santa Rosa” o un mito reforzado por la tradición? La explicación científica señala que, en esta época, aumenta la inestabilidad en el centro del país por la interacción de frentes fríos del sur con aire cálido y húmedo del norte, lo que favorece tormentas fuertes.

En términos meteorológicos, el pasaje de invierno a primavera crea una zona baroclínica marcada: grandes contrastes de temperatura y presión entre Patagonia–costa atlántica y el norte/NEA. Sobre esa frontera, los frentes fríos avanzan como una cuña de aire denso que obliga al aire cálido a ascender con rapidez.

Ese ascenso vigoroso (forzamiento dinámico) reduce la inhibición convectiva (CIN) y libera energía potencial disponible para convección (CAPE). Cuando el CAPE es alto y hay disparadores (frente frío, líneas de convergencia, baja prefrontal), se forman cumulonimbos: nubes de gran desarrollo vertical capaces de producir rayos, granizo, ráfagas y lluvias intensas en poco tiempo.

A nivel de circulación regional, el jet de bajos niveles sudamericano (corriente de vientos del norte a 1–2 km de altura) transporta vapor de agua y calor desde el Chaco y la cuenca del Plata. Esa “manguera” de humedad alimenta las tormentas, especialmente entre la tarde y la noche, cuando el jet se intensifica y la mezcla vertical disminuye.

La cizalladura vertical del viento (cambios de dirección e intensidad con la altura) organiza la convección. Con cizalladura moderada/alta, las tormentas pueden volverse supercelulares o formar líneas de turbonada y sistemas convectivos de mesoescala (SCM), típicos de la región pampeana.

El granizo aparece cuando las corrientes ascendentes mantienen por encima de la isoterma 0 °C a embriones de hielo (graupel) que crecen por superenfriamiento. A fines de invierno la altura de congelación es relativamente baja, por lo que granizos medianos pueden llegar al suelo aun con nubes no extremas.

La electricidad atmosférica se origina en la “región mixta” de la nube (-10 °C a -20 °C), donde colisiones entre cristales de hielo y graupel separan cargas. Ese proceso, potenciado por fuertes corrientes verticales, explica la alta frecuencia de descargas en estos eventos.

En Córdoba, la orografía de las Sierras agrega ingredientes: brisas de valle, convergencias locales y ascenso orográfico pueden “disparar” o intensificar celdas convectivas en el piedemonte y hacia el este, favoreciendo chaparrones muy intensos y ráfagas en lapsos breves.

Aunque la tradición fija la fecha en el 30 de agosto, los registros muestran que la señal es estadística: dentro de una “ventana” de unos 5 días antes y 5 después aumenta la probabilidad de tormentas respecto de otras semanas de invierno. Algunas temporadas no presentan un episodio destacado; en otras, el ambiente ofrece todos los ingredientes y la “Santa Rosa” se manifiesta con fuerza.

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