El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, usa a Gaza para cambiar los equilibrios mundiales. Los nuevos detalles sobre la Junta de Paz que, según su plan de 20 puntos, iba poner fin al conflicto en el enclave palestino revelan que los objetivos del mandatario republicano van más allá de este disputado territorio. En la carta que envió a varios líderes mundiales invitándoles a ser “miembros fundadores” del comité, Trump afirma que el órgano “emprendería un nuevo y audaz enfoque para resolver los conflictos globales”, sin hacer mención a Gaza, donde este lunes han sido asesinados tres palestinos por fuego isralí. Estas ambiciones de ampliar su mandato hacia otras crisis podrían rivalizar de forma potencial con Naciones Unidas, lo que supondría una enorme sacudida al orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial.
A su vez, en el borrador de la misiva mandada a 60 países, al que ha tenido acceso Reuters, Trump pide a los miembros que contribuyan con 1.000 millones de dólares en efectivo si quieren mantenerse en la Junta durante más de tres años. Entre los diferentes líderes mundiales invitados, destaca Vladímir Putin, el presidente ruso, según ha confirmado el Kremlin. “Efectivamente, el presidente Putin ha recibido por canales diplomáticos la propuesta de entrar a formar parte de la Junta de la paz; en estos momentos estudiamos todos los detalles de la propuesta”, ha declarado Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria. Medios israelíes informan que se espera la oposición de Putin y de los líderes de la Unión Europea a unirse al comité.
Críticas de Israel
En Israel, los últimos detalles de la Junta de Paz no han sentado nada bien. Este fin de semana, el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, ha denunciado que la decisión de la Administración Trump sobre la composición del consejo ejecutivo para Gaza no se coordinó con Israel. Su oficina ha dicho que “va en contra de su política”. Por ello, ha convocado una reunión este domingo con sus principales asesores para discutir la Junta de Paz. De momento, el único miembro israelí del Consejo Ejecutivo de Gaza es Yakir Gabay, un empresario nacido en Israel y ahora establecido en Chipre. No hay ningún palestino en la Junta. Los miembros ultraderechistas de la coalición han expresado su rechazo a la participación de Qatar y Turquía.
Bezalel Smotrich, ministro ultraderechista de Finanzas, ha recomendado a Netanyahu que “se mantenga firme en esto, incluso si requiere gestionar una disputa con nuestro gran amigo y los emisarios del presidente Trump”. Además, ha pedido el desmantelamiento del Centro de Coordinación Civil-Militar de Estados Unidos, instalado en el sur de Israel para monitorear la tregua, que es violada a diario, y eliminar a “países hostiles como Egipto y Gran Bretaña” porque considera que socavan la seguridad de Israel. El Canal 12 israelí ha informado que Trump no notificó con antelación a Israel sobre la presencia de funcionarios qataríes y turcos en la Junta de Paz. Yair Lapid, líder de la oposición, ha tachado el anuncio de un “fracaso diplomático de Israel”.
El orden internacional, en riesgo
Cada vez hay más países, como la India, Rusia, Jordania, Grecia, Chipre, Pakistán o Australia, que afirman que Estados Unidos les ha invitado a unirse a la Junta de Paz. Hungría, Vietnam, Canadá, Turquía, Egipto, Paraguay, Argentina y Albania ya han confirmado su invitación. No se sabe con certeza cuántos en total han sido invitados. Según ha confirmado un funcionario estadounidense a Associated Press, una contribución de 1.000 millones de dólares garantiza la membresía permanente en la junta directiva liderada por Trump, en lugar de un nombramiento de tres años, que no requiere contribución. Este dinero recaudado se destinaría a la reconstrucción de Gaza, aunque, según Bloomberg, el borrador de los estatutos “parece sugerir que el propio Trump controlaría estos fondos”, lo que sería una línea roja para la mayoría de los países invitados. La lista oficial de miembros podría ser presentada en los próximos días, durante la reunión del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza).
El contenido de la carta de invitación revela las intenciones del presidente estadounidense. La misiva empieza subrayando la necesidad de “un órgano internacional de consolidación de la paz más ágil y eficaz”, añadiendo que una paz duradera “requiere el coraje de alejarse de instituciones que han fracasado con demasiada frecuencia”. Describe a la junta como “una organización internacional que busca promover la estabilidad, restablecer un gobierno confiable y legal y asegurar una paz duradera en áreas afectadas o amenazadas por conflictos“. Su visión de la Junta de Paz como “un nuevo y audaz enfoque para resolver los conflictos globales” podría provocar una potencial rivalidad con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el órgano más poderoso en la escena global.
Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha hecho un esfuerzo activo por reducir la influencia de la ONU con importantes recortes de financiación y la retirada de Estados Unidos de decenas de agencias claves. Además, gracias a su veto en el Consejo de Seguridad, el mandatario republicano ha logrado evitar que este órgano tomara medidas para poner fin a la guerra. Sí que consiguió que el propio Consejo aprobara el plan estadounidense de paz de 20 puntos para Gaza, que incluye la creación de la Junta. Al ser preguntado sobre el proyecto, un portavoz del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha dicho que “cree que los Estados miembros son libres de asociarse en diferentes grupos”, y ha añadido que la ONU “continuará con el trabajo que les corresponde”.
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