Al menos 25 manifestantes fueron detenidos y 11 policías resultaron heridos este sábado tras una multitudinaria protesta antigubernamental que derivó en enfrentamientos en el centro de Tirana, la capital albanesa.
El Ministerio del Interior indicó que los disturbios se produjeron frente a la sede de la Oficina del primer ministro y en las inmediaciones del Parlamento.
“Como resultado de ataques con cócteles molotov y objetos contundentes (…) 11 agentes de policía han resultado heridos y están recibiendo asistencia médica”, señaló Interior, que añadió que equipos de investigación trabajan para documentar “las acciones violentas” atribuidas a algunos manifestantes.
La Policía precisó que la mayoría de los agentes heridos sufrieron quemaduras, cortes y problemas por humo y gas lacrimógeno.
Varios manifestantes también requirieron atención médica, según informaron los canales locales Top Channel y TV A2.
Varios miles de personas se concentraron en Tirana en una manifestación convocada por el principal partido de la oposición, el conservador Partido Democrático (PD), contra el Gobierno del primer ministro socialista Edi Rama.
Antes del inicio de la marcha, las fuerzas de seguridad desplegaron un amplio dispositivo, con vallas metálicas para proteger edificios gubernamentales y restricciones de tráfico en el centro de la ciudad.
La protesta se prolongó durante horas de forma pacífica pero acabó con choques con las fuerzas de seguridad a la caída de la noche, cuando grupos dentro de la multitud habrían lanzado piedras, fuegos artificiales y artefactos incendiarios contra los agentes.
La Policía respondió con gas lacrimógeno y con cargas para desalojar a los manifestantes de las zonas acordonadas, en escenas captadas en directo y difundidas también en redes sociales.
Los organizadores de la protesta acusaron al Ejecutivo de corrupción, abuso de poder y mala gestión económica, y exigieron la dimisión inmediata de Rama y de su gabinete.
El líder del PD, Sali Berisha, calificó la convocatoria como un levantamiento cívico contra lo que describió como un Estado “capturado por la narco-mafia” y denunció el uso de gas lacrimógeno y cañones de agua contra los manifestantes.
