El balance 2025 de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Córdoba expuso una tendencia clara: los conflictos entre vecinos fueron la principal causa de intervención a lo largo del año. La convivencia cotidiana, lejos de resolverse puertas adentro, terminó siendo el eje central de las gestiones institucionales.
El informe anual detalla que el Área del Centro Público de Mediación Comunitaria abordó de manera sostenida problemáticas vinculadas a ruidos elevados, humedades, olores molestos, medianería, cuidado de animales y conflictos relacionados con alquileres y consorcios. Se trata de disputas que, aunque en apariencia menores, generan tensiones persistentes en barrios y edificios, y que muchas veces escalan si no cuentan con instancias de diálogo formal.
Desde la Defensoría señalaron que estas situaciones requieren mecanismos ágiles de intervención para evitar que deriven en litigios judiciales. En ese sentido, la mediación comunitaria se consolidó como una herramienta clave para promover acuerdos voluntarios y restaurar canales de comunicación entre las partes.
El documento también subraya que la vida urbana actual —con mayor densidad poblacional, crecimiento de edificios y complejidad en las dinámicas de alquiler— ha incrementado la cantidad de consultas vinculadas a la convivencia. Las disputas por límites de terrenos, filtraciones, ruidos nocturnos o normas internas de consorcios aparecen como escenarios recurrentes.
El balance 2025 no solo cuantifica intervenciones, sino que muestra el pulso social de la provincia: más allá de los grandes temas estructurales, la principal demanda ciudadana se concentra en los conflictos del día a día. La Defensoría, en ese marco, funcionó como un espacio institucional para canalizar tensiones que nacen en la vida cotidiana y que requieren soluciones dialogadas antes que sanciones.
El informe deja en evidencia que la convivencia vecinal no es un asunto menor, sino uno de los desafíos centrales de la gestión pública en contextos urbanos cada vez más densos y dinámicos.
