26 febrero, 2026

Y vos, qué estabas haciendo el día que se trató la reforma laboral esclavista?

El miércoles por la noche nos juntamos con varios estudiantes y trabajadores de la zona sur del Gran Buenos Aires, bien cerquita del Puente Pueyrredón para garantizar el paro activo al día siguiente. Ese día nos habíamos despertado con la noticia de que Madanes Quintanilla, el 12° empresario más rico del país y dueño de FATE, había dejado a mil familias en la calle. También es dueño de Aluar, que contamina suelos, aire y nuestro ambiente al sur de este país, en Puerto Madryn.

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A la ansiedad entre cumplir con el laburo (porque del aire no se vive), se le sumaba el deseo de estar en la zona norte bancando a los trabajadores de FATE, donde se ve un claro ejemplo de lo que la reforma laboral esclavista viene a hacer. Armamos carteles, a mano, y eso quitó la ansiedad de querer saber anticipadamente lo que se iba a vivir en este paro del 19F, que hubiera sido dominguero si lo dejábamos solo en manos de la CGT. Dormimos esa noche entre banderas, bolsas de dormir y gente muy decidida a hacer activo el paro.

7 AM sonaron las alarmas: café, mate, cargamos las banderas y arrancamos. Llegando a Mitre, en Avellaneda, nos esperaban la Federal y Prefectura. La idea era subir al puente, cortarlo y cruzar hacia el Congreso. Una forma de ayudar a quienes se veían obligados a presentarse a trabajar a no tener que hacerlo. Nos encontramos con trabajadores aeronáuticos y de Shell, que saben de peleas contra este tipo de multinacionales a las que no les importa la vida de quienes hacen crecer sus ganancias. Trabajadores del ferrocarril, docentes, estatales y trabajadores de la salud también estaban allí. Igual las mujeres de Guernica, que pelean todos los días no solo por una vivienda digna, sino por el futuro de sus hijos. Con personas con discapacidad, trabajadores y familiares que son parte de la ASAMBLEA DISCAS EN LUCHA y la Red en Discapacidad, que vienen enfrentando todos los ataques de este gobierno desde hace dos años.

Resistimos sobre la avenida toda la mañana: tiraron gases, la motorizada nos rodeaba tratando de asustarnos. Ellos están en motos, con protección y armas de fuego. Son los mulos del patrón. Nosotros tenemos a la Posta de Salud, estudiantes y trabajadores de la salud, o simplemente jóvenes que entienden lo importante de salir a las calles y ayudar a los que resisten en primera línea o les llega el gas. Resistimos. Seguimos resistiendo desde las 8 AM. Muchos autos y los pocos colectivos que circulaban tocaban bocina en señal de apoyo. En los noticieros también se veían cortes en zona norte, en Panamericana, en la zona oeste, en Córdoba, en Rosario, en Chubut.

Llegado las 11 intentamos subir de nuevo al puente. Con la policía rodeándonos aún en Avellaneda, se armó un pequeño acto. Las indicaciones eran claras: al Congreso vamos a llegar. En autos en caravana, en micros, algunos estudiantes cruzaron hasta en bici. Pero al Congreso había que llegar.

4 obreros y un travesti

En la caravana compartí un auto con cuatro obreros del ferrocarril. Entre ellos se preguntaban: “¿Cómo está esa cara?” Por el gas que habíamos comido temprano, la transpiración hace que el ardor del gas vuelva.

Nos pusimos a armar carteles para decorar el auto y que se vea bien grande: NO AL CIERRE DE FATE. “Hacelo vos qué tenés mejor letra”, me decían. Y así, todos en caravana, trabajadores, estudiantes, tocando bocina y agitando los brazos desde adentro del auto, avanzamos hasta la 9 de Julio. Que todo el mundo sepa que está reforma laboral esclavista no va a pasar sin que se exprese la bronca en las calles, desde los balcones la gente aplaudía o se sumaba a las bocinas de los autos.

Llegando al Congreso, pese a que no había transporte y a que la zona estaba sitiada por la miliquita Monteoliva, la gente no dejaba de llegar. Ver tanta gente aplaudir a una de las pocas diputadas que puede bajar del recinto y caminar por la calle, como lo hizo Myriam Bregman, me hizo poner la piel de gallina, es como sentirte seguro en un corte o yendo al Congreso con obreros del ferrocarril. Esa piel de gallina es porque somos parte de la misma clase. Y organizados es que vamos a cambiar la historia, son tiempos de dar un paso al frente y organizarse.

La conclusión de toda la jornada es que esta pelea no terminó en la votación de ayer. No solo tiene que volver al Senado, sino que aún deben aplicarla, y ahí estaremos, en las calles, de nuevo.

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