Alta Gracia. Historiadores de Alta Gracia trabajan intensamente para que la UNESCO incorpore formalmente al sistema declarado Patrimonio de la Humanidad a las acequias construidas por los jesuitas en la ciudad. Con este objetivo las mismas se sumarían a la Estancia Jesuítica, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.
Una de las personas más comprometidas con el proyecto es la artista altagraciense Hilda Zagaglia, quien planteó ampliar el enfoque tradicional sobre el patrimonio jesuítico y entender la acequia no solo como una obra de ingeniería colonial, sino como un patrimonio vivo, atravesado por memoria afro, trabajo forzado e identidad local.
Las acequias fueron mucho más que canales de irrigación del siglo XVII. Constituyeron una pieza central en la organización productiva de la época y dejaron marcas profundas en la historia social del territorio. Esa dimensión, vinculada también a las presencias afrodescendientes que durante años quedaron invisibilizadas en los relatos oficiales, es parte del eje que Zagaglia viene trabajando a través de intervenciones urbanas, recorridos performáticos y proyectos como “Memorias Afro”.
Cuando en el año 2000 el sistema jesuítico de Córdoba recibió el reconocimiento internacional como Patrimonio Mundial, la Estancia de Alta Gracia y el Tajamar quedaron comprendidos dentro de esa declaración. Sin embargo, la acequia —elemento estructural del sistema— no fue incluida formalmente.
