Charles Leclerc se adelanta al comienzo de la temporada de la F1 con una de las bodas del año. El piloto quiso dejar claro que no solo tiene buenos coches en la parrilla. El pasado sábado 28 de febrero en Mónaco tuvo lugar la unión secreta entre Charles Leclerc y la influencer Alexandra Saint Mleux.
La boda dejó dos claros protagonistas, por un lado el maravilloso Ferrari 250 Testarossa que se pudo ver por las calles de Mónaco al terminar la oficialización de la boda. Por otra parte, Leo Leclerc el perrihijo de la pareja dio mucho de qué hablar este fin de semana.
Un clásico para un día inolvidable
El piloto de la escudería italiana recorrió las calles del Principado de Mónaco acompañado por su esposa, que ejercía de copiloto, a los mandos de uno de los modelos más emblemáticos de la marca. El monegasco siempre ha demostrado su pasión por el mundo del automóvil, especialmente por los Ferrari. Sin embargo, en esta ocasión no eligió uno de los superdeportivos más recientes de su garaje, sino una auténtica joya histórica. Se trata del primer modelo que lució un apellido mítico que, con el paso de los años, ha sido recuperado por otros vehículos del catálogo de la firma italiana.
Ferrari 250 Testarossa a la salida de la boda / Instagram
En un día tan señalado como su boda, no podía faltar la presencia del Cavallino Rampante. Para la ocasión, optó por una pieza fabricada en 1957 que es considerada un auténtico icono de la competición. Su historial deportivo es impresionante, con victorias legendarias como las conseguidas en tres ediciones de las 24 Horas de Le Mans y en los campeonatos del mundo de resistencia.
Ya vestido de traje y recién casado, Leclerc se sentó al volante de este exclusivo modelo, que esconde bajo el capó un motor V12 de tres litros capaz de desarrollar 300 caballos de potencia. Además de su relevancia histórica, con casi siete décadas a sus espaldas, destaca por su extrema rareza, ya que únicamente se fabricaron 33 unidades. Esta exclusividad eleva considerablemente su valor: el coche que condujo Charles Leclerc el día de su boda está tasado en torno a 11,4 millones de euros, aunque en determinadas subastas ha llegado a acercarse a los 40 millones.
El adorable invitado de cuatro patas
Leo Leclerc vestido de traje en la boda / Instagram
En un día tan especial como el de su boda, Charles Leclerc y Alexandra no podían dejar fuera a uno de los miembros más queridos de su familia: su perro. La pareja decidió que su fiel compañero estuviera presente durante la ceremonia y en algunos de los momentos más emotivos del enlace, convirtiéndose en un adorable protagonista inesperado.
El perro, que comparte el cariño de la pareja y es parte de su día a día, fue recibido con cariño por los invitados y no dudó en posar junto a los recién casados para algunas fotos memorables. Su presencia aportó un toque de ternura y cercanía, mostrando que, para Leclerc y Alexandra, los animales forman parte fundamental de la familia.
Leo Leclerc con algunos invitados / Instagram
