El jardín no se toma vacaciones. Las plantas todavía sienten el impacto de las olas de calor y las altas temperaturas. Llegan a marzo exigidas, deshidratadas y, en muchos casos, estresadas. Este es un momento bisagra: no es tiempo de relajarse, sino de ajustar cuidados para que el paso al otoño sea saludable.
Ajustar el riego sin suspenderlo
Herbáceas, árboles, arbustos, flores de estación, aromáticas y hortalizas siguen en plena floración y fructificación. Necesitan riegos regulares, aunque conviene comenzar a disminuir la frecuencia a medida que bajan las temperaturas.
No retirar todavía el follaje quemado
Las hojas dañadas por el viento caliente o el sol extremo deben permanecer en la planta hasta que cese el calor intenso porque funcionan como protección. Una vez estabilizadas las temperaturas es momento de eliminarlas desde la base.
Podar lavandas (si aún no lo hiciste)
Todavía estás a tiempo de realizar una poda suave, incluso si están florecidas. Se debe reducir la mata aproximadamente a un cuarto de su tamaño y entresacar ramas completas para rejuvenecerla y evitar que lignifique en exceso. Fertilizar inmediatamente después con materia orgánica rica en fósforo y potasio.
Cosechar y guardar semillas
Recolectar semillas de plantas anuales y bianuales para guardarlas en bolsas de papel correctamente rotuladas (mes, año, color de flor y especie) y así conservarlas en un sitio seco, ventilado y sin sol directo. Es buen momento también para realizar pulverizaciones preventivas contra oídio y cochinilla.
Sembrar herbáceas perennes
Es el momento ideal para iniciar coreopsis, gallardías, Verbena bonariensis, Salvia microphylla, Salvia greggii, penstemon, gaura, agastache y heliopsis. Llegarán fortalecidas a la primavera.
Ordenar la huerta de verano
Retirar cultivos que ya hayan terminado su ciclo productivo. Mantener el suelo acolchado con pasto seco u hojas para conservar humedad.
Revisar estructuras de madera y senderos
Limpiar decks, caminos, muelles y cajones de huerta. Aplicar protector para exterior y renovar pintura si es necesario. Desmalezar senderos para evitar que semillen, reponer piedras y cubrir correctamente el geotextil.
Controlar macetas
Verificar que los orificios de drenaje no estén obstruidos por compactación de compost o piedras de drenaje. Aprovechar para rotar las macetas 180° y favorecer un crecimiento equilibrado.
Ajustar trepadoras
Revisar tutores y ataduras. Utilizar hilo de algodón o encerado, nunca alambre, para no dañar los tejidos. Despuntar guías débiles o con poco follaje que resten energía a futuras brotaciones.
Eliminar flores marchitas a diario
Retirar flores secas con tijera bien afilada y desinfectada. Limpiar la herramienta con alcohol o fungicida después de cada uso. Un jardín sin restos marchitos reduce la aparición de plagas y enfermedades, frecuentes en esta época.
