Donald Trump aseguró este jueves que no desplegará tropas sobre el terreno en su ofensiva contra Irán, un interrogante que sigue sin resolverse desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el país persa hace más de dos semanas. El mandatario, que en otros momentos de la ofensiva no descartó una invasión terrestre, defendió que la campaña militar avanza más rápido de lo previsto, en respuesta a las críticas sobre la ausencia de un plan que marque un objetivo y un final claros, y aseguró que el desenlace podría estar próximo.
“Si lo hiciera, desde luego no lo diría, pero no voy a desplegar tropas en ninguna parte“, afirmó Trump antes de la reunión en la Casa Blanca con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en un encuentro marcado por la presión de la Casa Blanca a sus aliados para que contribuyan a proteger el estrecho de Ormuz. “Nadie nos está disparando”, dijo sobre el Ejército estadounidense. “Lo hemos destruido todo salvo las tuberías”, ya que “su reconstrucción llevaría más tiempo”, señaló.
“En apenas dos semanas hemos arrasado con todo, incluida la cúpula del país; pensé que sería peor, no está mal y terminaremos muy pronto“, sostuvo. “Vamos sustancialmente por delante del calendario previsto”, afirmó, aludiendo a las críticas de los países europeos, que se han negado a enviar buques de guerra para reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, un paso clave para el tráfico energético mundial.
Contra la OTAN
Trump agradeció a la primera ministra japonesa el apoyo —de momento, solo verbal y ambiguo— y cargó, en cambio, contra la Alianza Atlántica. Según dijo, Japón “está dando un paso al frente” en Irán, y añadió a continuación: “a diferencia de la OTAN”.
Trump rebajó el interés directo de Washington en el paso. “Nosotros no usamos el estrecho, solo estamos siendo amables”, dijo, y reprochó que “la OTAN no quiere implicarse en el estrecho y son ellos quienes lo usan”, añadió, hablando en tercera persona de la alianza a la que EEUU pertenece.
“Todo el mundo está de acuerdo conmigo”, dijo Trump sobre la intervención en Irán, a quien calificó de “la amenaza más seria para el mundo”. Reiteró, como en ocasiones anteriores, que le desagradaba verse ante lo que considera un imperativo militar y moral: “Odio tener que hacer esta incursión, pero teníamos que hacerlo”, declaró, y añadió: “Cuando esto termine, tendremos un mundo mucho más seguro”.
El momento más sorprendente de la comparecencia fue cuando Trump se sirvió de un referente histórico para instar a su homóloga a la cooperación en Irán: “Nadie sabe más de sorpresas que Japón; deberían preguntarme por Pearl Harbor”, dijo ante la mirada perpleja de la primera ministra japonesa. Trump continuó recordando que el 90% del petróleo que usa Japón pasa por el estrecho de Ormuz.
Los equilibrios de Japón
Takaichi, por su parte, trató de combinar respaldo político con cautela operativa. “Solo tú, Donald, puedes conseguir esto”, le dijo al presidente estadounidense en un tono marcadamente cercano. “Por eso estaré encantada de conseguir otros aliados en la región para lograr juntos el objetivo”, añadió la jefa del Gobierno japonés.
La primera ministra también endureció el tono contra Teherán. “No debe permitirse que Irán desarrolle armas nucleares, y hemos estado alertando a los países de la región”, afirmó. Además, dejó clara la posición de Tokio al señalar que “Japón condena las acciones de Irán, como el cierre del estrecho de Ormuz”.
Takaichi cerró su intervención con un mensaje de gratitud hacia Trump por su respaldo a la alianza bilateral. “Donald, has mostrado un profundo apoyo a Japón y a la alianza; muchas gracias por ello”, concluyó. Pese a ese tono cordial, en las últimas sesiones parlamentarias la mandataria había repetido que su Gobierno no había recibido hasta ahora una petición formal de Estados Unidos para participar en la zona.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington, el 19 de marzo de 2026 / JIM WATSON / AFP
La alianza Japón-EEUU
Takaichi aterrizó en Washington con el objetivo de cultivar la alianza con EEUU en un momento de equilibrios geopolíticos complicados. Desde su victoria, la dirigente conservadora ha mantenido relaciones cordiales con Trump. Sin embargo, la Constitución japonesa, marcadamente pacifista, complica los equilibrios ante las peticiones de Trump de que se involucren más en la guerra contra Irán.
Japón había señalado inicialmente que no tenía planes de sumarse a esa operación, pero horas antes de partir hacia EEUU, Takaichi abrió la puerta a estudiar esa posibilidad, con la condición de que antes se alcanzara un alto el fuego en la guerra contra Irán.
La mandataria japonesa subrayó, en cualquier caso, que no adoptará decisiones que vulneren la legalidad nacional. Según explicó, su intención era “recordar” a Trump que el marco constitucional japonés limita el despliegue de efectivos de las Fuerzas de Autodefensa en una zona como Oriente Medio, dadas las circunstancias actuales.
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