23 marzo, 2026

El Sevilla anuncia la destitución de Matías Almeyda

Matías Almeyda ya es historia en el Sevilla Fútbol Club. La derrota y la pobre imagen ofrecida en el Sánchez-Pizjuán ante el Valencia el pasado sábado han llevado a la directiva a tomar un cambio de rumbo en el banquillo. De este modo, el técnico argentino deja de ser entrenador del conjunto hispalense tras 32 encuentros al mando, con el equipo situado en la decimoquinta posición, a tan solo tres puntos de los puestos de descenso.

El ‘Pelado’, como se conoce a Almeyda, llegó a comienzos de junio con la vitola de especialista en rescatar equipos en situaciones comprometidas, como ya hizo con River Plate, Banfield o AEK de Atenas, al que devolvió a la cima conquistando la Superliga griega, un título que el club no lograba desde 2018. Antonio Cordón, que ya conocía su trayectoria, no dudó en poner su nombre sobre la mesa tras el catastrófico final de temporada del Sevilla el curso anterior. Firmó contrato hasta 2028, pero tras un balance de ocho victorias, siete empates y catorce derrotas, además de la eliminación en Copa del Rey, se despide de la entidad con un sabor amargo tras conseguir solo siete puntos de los últimos 24 posibles.

De más a menos

Almeyda aterrizó con un mensaje claro, esperanzador y con ganas de redención tras su oscuro paso por el club como jugador, cuando descendió a Segunda División en la temporada 1996/97. Ya en pretemporada, la afición comenzó a confiar en pleno en su entrenador, con mensajes en ruedas de prensa con una alta carga emocional, social y de autocrítica. Daba la sensación de que esta sería la temporada en la que los sevillistas realzaran el vuelo, sobre todo cuando el equipo encadenó buenos resultados y venció con gran contundencia a todo un Barcelona. De hecho, a mediados de temporada, muchos aficionados soñaban con alcanzar puestos europeos.

Las dudas sobre el nivel del equipo comenzaron a surgir y los pitos cada vez eran más fuertes a la par que el equipo no competía con los rivales de la zona baja de la clasificación. Aun así, el descenso parecía que quedaba lejos y la figura del entrenador no quedaba señalada, algo que se vio con la postura de la afición y el club tras la polémica expulsión de Almeyda ante el Alavés, que lo ha llevado a no estar en los banquillos desde hace cinco jornadas. No obstante, los nervios florecían ante las derrotas frente a Mallorca o Levante y el margen con el descenso era cada vez menos.

El punto rescatado en El Gran Derbi acallaba especulaciones sobre la competitividad de la plantilla, pero el juego era muy pobre y llegó la sentencia. El sábado, ante el Valencia, no tuvo apenas ocasiones de gol y fue completamente sometido ante un rival que despega en la clasificación y hunde a los sevillistas a solo tres puntos del descenso. Ahora, el nuevo cuerpo técnico tendrá dos semanas para planificar la primera de las nueve finales que le quedan por delante, en una visita al Oviedo que puede marcar el futuro del club.

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