28 marzo, 2026

Irán tras un mes de guerra: una República Islámica más radical, cerrada y agresiva

Donald Trump, risueño, con su sonrisa y su pin con la bandera estadounidense, hablaba a la prensa, entre risas, bromas, y comentarios sobre la guerra contra Irán. El presidente de EEUU, entre anuncios de regalos, victorias militares y negociaciones dudosas, disfrutaba del momento. “Hemos matado a todo su liderazgo. Y entonces se reunieron para escoger nuevos líderes y les matamos a todos. Y ahora tenemos un grupo nuevo, y veremos cómo acaban siendo. Pero de verdad hemos cambiado el régimen“, dijo este martes el multimillonario estadounidense, dando a entender que el supuesto objetivo inicial de la guerra había sido cumplido.

Los actuales líderes de la República Islámica no son los mismos que estaban en el poder hace justo un mes, cuando arrancaron los bombardeos sorpresa de Israel y Washington que mataron al entonces líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, y decapitaron a gran parte de la cúpula militar y política de Teherán.

“Este es un cambio en el régimen, porque los líderes ahora son todos muy distintos a los que empezaron y que crearon todos esos problemas. Así que creo que podemos decir que hemos provocado un cambio de régimen, ¿no?”, continuó Trump, intentando convencer o convencerse.

El cambio ha existido, sí: Alí Jameneí ya no es líder supremo, sino qsu hijo, Mojtaba Jameneí. También el jefe del Estado mayor iraní es otro, así como el líder de la Guardia Revolucionaria y el presidente del Consejo de Seguridad Nacional.

Todas estas decapitaciones han servido para realizar un cambio de cromos en Teherán. Y este cambio, según los expertos, no ha sido en la dirección que deseaban Washington y Tel Aviv.

“El poder iraní hoy está mucho más radicalizado que antes, y es esencialmente un sistema descentralizado. No es solo una persona. Son actores múltiples que se coordinan entre ellos. Y todo esto hace que las negociaciones sean muy difíciles”, explica Dennis Citrionowicz, miembro del ‘think tank’ estadounidense Atlantic Council.

Un mosaico gubernamental


Ya antes de la guerra, Irán tenía claro —como ocurrió en junio de 2025 durante la guerra de 12 días— que Israel sería capaz y realizaría asesinatos contra la plana mayor del Ejército y gobierno iraníes. Así que, desde entonces, Teherán transformó su organización política hacia una estructura mucho más horizontal, capaz de funcionar y mantenerse en marcha aún si el liderazgo era asesinado. Y el eje central en este nuevo sistema, apodado “mosaico” por la propia República Islámica, ha sido la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite político-militar del país persa. Este grupo es el núcleo duro del régimen islámico iraní. Los nuevos dirigentes, de hecho, emanan de ella casi al completo. E incluso Mojtaba, el nuevo líder supremo, fue escogido para el cargo precisamente por sus enormes conexiones con la organización.

“Todo esto sugiere que el Gobierno iraní, bajo Mojtaba, apoyará sus estructuras de poder en los elementos de seguridad y control que sobre todo han definido la República Islámica durante los últimos años”, escribe el analista iraní Hamidreza Azizi, experto en los estamentos castrenses y de seguridad en el país persa.

“Aún no está claro si Mojtaba seguirá confiando en la generación anterior de funcionarios que trabajaron estrechamente con su padre o si, por el contrario, promoverá a un grupo más joven dentro del aparato de seguridad. Los comandantes más jóvenes han mostrado a menudo una lealtad enorme al sistema, son mucho más intransigentes a todo lo externo, y tienen una perspectiva claramente más nacionalista“, continúa Azizi. El “cambio de régimen” de Trump no hace más que auparles.

Negociar con los que quedan

Para EEUU, el problema de quién está al otro lado es enorme. Washington y, sobre todo, Tel Aviv han matado a altos funcionarios y perfiles dentro de Irán que en el pasado se habían mostrado dispuestos a negociar. Ahora, en Teherán, apenas queda un puñado de interlocutores dispuestos a ello.

Quien supuestamente lleva la batuta en estas negociaciones con Estados Unidos es Mohammed Bagher Ghalibaf, el presidente del Parlamento y un hombre de enormes conexiones militares dentro de la Guardia Revolucionaria.

“Ghalibaf puede ser considerado como alguien relativamente moderado en el contexto actual. Pero no es quien decide. Puede ser un canal para llegar al liderazgo iraní, pero él no es la autoridad última. Quien decidirá si hay negociaciones, y cómo son, será la Guardia —asegura Citrionowicz—. Y será muy difícil llegar a un acuerdo con ellos”.

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