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Córdoba
17 julio, 2024

El Gobierno se amolda al Congreso

La sanción en Diputados de las leyes clave para el gobierno dejó heridas abiertas que los partidos intentan remediar lo antes posible. En el primer examen el gobierno demostró que debe acomodar sus iniciativas al Congreso, que ya le dio pruebas de que no será una escribanía de sus ocurrencias.

El gobierno mandó proyectos Milei, pero recibió leyes Congreso, nuevas versiones que expresan a la colectividad mayoritaria de las cámaras. El voto del soberano se manifiesta en la composición de las cámaras y no en las carambolas del ballotage. La primera experiencia legislativa desnudó las diferencias entre los espacios políticos en el Congreso. Un centro moderado en Diputados y en Senadores confirmó su rol de árbitro.

En la cámara baja ese entendimiento supra-inter-bloques tiene como eje a Hacemos con sus socios de Innovación Federal y otras fuerzas independientes, que suman coincidencias en la Coalición Cívica y algunas fracciones del PRO y la UCR. Es la única fuerza que crece y que no tiene problemas de liderazgo. Lo ejerce con prudencia Miguel Pichetto que tiene la llave de lo que se puede o no hacer en la cámara. El mismo rol ejerce Juan Carlos Romero en el Senado.

Cocción lenta para la Auditoría

La prueba se verificó esta semana, cuando se confirmó que Jorge Triaca y Mario Negri representarán a los espacios del oficialismo y de la oposición dialoguista en la Auditoría General de la Nación.

El ex ministro de Trabajo es producto, para ese cargo, de un acuerdo ente Milei y Mauricio Macri que todos conocían, pero que se formalizó esta semana que pasó. Negri representa al bloque de la UCR y Hacemos, la Coalición de Carrió y sus aliados.

El gatillo de esa propuesta es el apoyo de 24 de los 34 diputados del bloque radical y la decisión de Pichetto y los suyos de respaldar a quien fue presidente del interbloque de Juntos por el Cambio entre 2015 y 2019.

La firmeza con la cual Pichetto respaldó a Negri ante los intentos de un sector minoritario del radicalismo de proponer a otros candidatos fue decisiva ante el mileísmo y ante Macri: era Negri o Negri. Curiosa prenda de un entendimiento político: Pichetto y Negri pertenecen a partidos distintos, se han enfrentado en el pasado, no son amigos personales, ni juegan en el mismo espacio legislativo.

Se trata de un entendimiento basado sobre la misma noción de Estado que comparten. Es la misma razón que movió a Elisa Carrió a respaldarlo a Negri desde que se comenzó a discutir el año pasado la cobertura de este cargo. La diferencia es que Negri y Carrió son además amigos.

El centro crece hacia 20255

Este arco de opinión busca caminos para su crecimiento legislativo el año que viene. Pichetto dedicó la semana a recorrer espineles. El miércoles almorzó con Juan Schiaretti y Florencio Randazzo en un hotel de Puerto Madero. Preparan un lanzamiento del peronismo republicano con más de 50 dirigentes de todo el país en la Capital Federal.

Schiaretti masajea la posibilidad de ser candidato a diputado nacional por Córdoba. Su delfín Martín Llaryora tiene que defender el territorio del «cordobesismo» y lo último que haría es cederle espacio a La Libertad Avanza en la segunda provincia en cantidad de votos.

Allí compite Luis Juez, jefe del bloque PRO en el Senado, pero volcado a ser el hombre Milei en distrito. Es lo que enloquece a Rodrigo de Loredo, que ve que Juez se lleva los afectos del presidente. Por eso tiñe de cordobesismo hasta el bloque de Diputados que conduce, y lo pone el borde del cisma con su negativa a respaldar a Negri para la AGN, contra la mayoría de sus propios legisladores.

El poder nunca es gratis

Pichetto sabe que está en una posición de poder y el primer deber de quien está en esa situación es cuidarse de quienes van a querer arrebatárselo. El poder nunca es gratis. Por eso el jueves se reunió con su comprovinciano Alberto Weretilnek.

En 2015 tuvieron un intento de jugar del mismo lado en una misma lista. Weretilnek sería gobernador y Pichetto renovaría la banca de diputados. La reelección de Weretilnek tropezó con la negativa de la Corte Suprema y fue candidato a senador.

Pichetto aceptó ser el candidato a vicepresidente de Macri. De aquellos lodos, estos polvos. Ahora Pichetto y Weretilnek hablan de intereses de sus provincias.

Uno, es la producción agrícola que se exporta en un 35% al mismo Brasil, a cuyo presidente destrata Milei cuando puede. Schiaretti, gran conocedor de Brasil, en donde fue gerente de las empresas de Macri, sostiene que ese país no va a tomar ninguna represalia porque le interesa más asegurar la relación comercial con la Argentina, con cualquier gobierno. Les atribuye el dicho de que «a los argentinos hay que aceptarlos como son».

Brasil aguantó las relaciones con Cristina de Kirchner presidente, a quien le desfinanció la obra de soterramiento del Sarmiento y soportó la salida de la firma Rio Doce del yacimiento de potasio en Mendoza.

Quién licúa mejor el gas

Ahora Weretilnek está interesado en radicar en su provincia la planta de licuación de gas que negocia YPF con la firma Petronas. Esa obra sería la más grande de la historia, con una inversión de US$ 30.000 millones entre 2025 y 2031.

Según el gobierno, está encuadrada en el RIGI sancionado por el Congreso. La obra es disputada por Río Negro y por Buenos Aires. El gobierno dice que quien esté interesado debe adherir al RIGI. Axel Kicillof mandó a votar contra el régimen.

Weretilnek le adelantó a Pichetto que esta semana enviará a la legislatura de Río Negro el proyecto de adhesión al RIGI. Pichetto fue intendente de Sierra Grande, ciudad comprometida con este proyecto. ¿Vuelve esa relación política de 2015, pensando ahora en 2025 y 2027?

Ejercicios de elongación

Pichetto tiene que blindar su poder ante las amenazas de quienes querrían que no tuviera tanto, y desde una posición independiente. Hay gobernadores peronistas que se acercan al gobierno y le ofrecen al mileísmo un peronismo no cristinista, una especie de pichettismo de segunda selección. Más domesticado que el de Pichetto que tiene una autoridad irresistible.

Lo demostró en la última sesión cuando llegó a reprenderlo a Martín Menem: Pichetto: Señor presidente: le solicito que deje de hablar, porque me molesta. (Aplausos.) Usted pide silencio y resulta que está hablando. No me da bola. Martín Menem. – Le pido disculpas, señor diputado.

Esa oferta de otro peronismo más domesticado suena bien en Olivos y no va a faltar quien quiera albergarlo con franca alegría. Para completar la semana de debates, Pichetto dedicó el viernes a una cumbre-almuerzo en Gardiner – santuario de la política en la Costanera – con referentes que comprenden hasta dónde puede llegar el centro en Diputados: el llamado comprendió a gente del PRO como Cristian Ritondo y Álvaro González (ala larretista), hasta Nicolás Massot, Emilio Monzó y otros referentes. Para lo que se viene, esta especie de Yalta del centrismo puede tener más consecuencias que el llamado Pacto de Mayo-Julio.

Desde la ventana de Pertutti

El rol de Pichetto y de este espacio demostró, en el debate de las leyes de Bases y de paliativos fiscales en Diputados, que es una fuerza que crece y que tiene recorrido futuro. Sus protagonistas se resisten a llamarlo centrão (Gran centro) como se usa en el Congreso de Brasil. Los demás espacios tienen problemas de liderazgo y están al borde de la división.

El PRO paga sus relaciones con el oficialismo y vivió un desgarramiento el jueves con la caída de Patricia Bullrich como dirigente del partido. Se cuente como se cuente ese cataclismo, Bullrich se ha quedado sin partido, una desventaja decisiva para su futuro. Perdió a su valedor de la última década, Mauricio Macri, y pone al bloque, que ya venía trizado, al borde de la división.

Fue cruel la asamblea del jueves, a la que no asistieron ni la víctima ni el victimario. Patricia aguaitó el espectáculo por celular desde una mesa de la confitería Pertutti en la esquina del Abasto. Una lágrima (cayó en la arena).

Los vaivenes de Mauricio

Mauricio estaba esa mañana en una escala londinense de un viaje a Madrid, con agenda familiar (allí vive su hija). Estar lejos de la escena del crimen era saludable pese a que Madrid tiene una alerta por calor excesivo, que convierte a esa hermosa ciudad en un lugar que es preferible evitar por estas horas.

El episodio del Abasto completa un posicionamiento de Macri respecto del gobierno que lo distancia más que nunca. En abril de 2023 Macri sostuvo en la mesa de Cambiemos que Milei debía participar de la PASO presidencial porque expresaba mejor que nadie las ideas del PRO.

Lo apañó al huérfano Milei cuando ganó las elecciones y le brindó un recorrido por su casa de Acassuso, mostrándole todos los símbolos del poder. Después proveyó de programa y funcionarios al nuevo gabinete, entre ellos la fórmula presidencial de Cambiemos.

Ese gesto, talento de Milei o error de Macri, precipitó la defunción de Cambiemos. Le quitó a esa fuerza la oportunidad de rehacerse después de la derrota, algo que hacen todos los partidos. Patricia y Petri en el gabinete obturaron esa posibilidad y eso remató a Cambiemos.

Milei, como Alberto contra el poder PRO en CABA

Ahora Macri llega al otro extremo, que es dictar un documento de la fundación Pensar, elaborado por los mismos economistas que almorzaron con él la semana anterior en la quinta de Jorge Triaca.

Contiene críticas al gobierno propias de un opositor: las ideas están bien, las compartimos todos, las medidas con la macro van en el buen sentido, pero la gestión no arranca y eso abre un destino incierto. Decir esto es un reproche grave para un aliado como es hasta ahora el PRO. Es una señal a Milei respecto al asedio a la CABA, santuario del PRO, que tendió Alberto Fernández para derrocar al partido de Macri en donde concentra su poder.

Ese acoso financiero lo ha continuado Milei sin que se le corra el rimmel. Se da cuenta Macri de que el objetivo de este presidente es el mismo que el del anterior. El turno electoral del año que viene será una disputa por los territorios y los dirigentes locales de cada distrito: van a buscar aliados que les permitan mantener o ampliar el poder que tienen.

Ese objetivo reduce la importancia de las candidaturas nacionales, que suelen atraer la atención pero que pesan menos en las elecciones de medio término.

A eso sumó Macri la ejecución pública de Patricia en el PRO, que es la funcionaria de más prestigio en el gabinete de Milei. Este cóctel es un serrano terma para el gobierno, que no tiene partido, y cuyos bloques en el Congreso son una formalidad de poca operatividad ante los demás. Terminan dependiendo del PRO y tienen que ir al pie de Pichetto como árbitro del centro en Diputados y de Juan Carlos Romero en el Senado.

¿Golpea para negociar?

La duda es hasta dónde puede llegar la tensión de Macri con Milei. ¿Mauricio golpea para negociar o avisa que va a romper? Enigma para expertos. Por de pronto, Mauricio le respeta a Milei algunos símbolos, como la reunión de 9 de Julio en Tucumán. Antes de partir de viaje, mandó a decir que estará en esa ceremonia de campaña (que no es otra cosa que eso). Como gesto simbólico, vale solo para quien la promueve.

En este caso ofrecer una foto al mundo de que Milei tiene el apoyo de un arco político. Algo que le costó demostrar en el Congreso en el trámite de las leyes. En todo caso, debió doblegarse ante los bloques dialoguistas y respetarle las formas que impusieron en la letra final. De ese cuadro no forma parte el peronismo cristinista.

Algo que también quiere el gobierno en este acto simbólico. Este fin de semana se decidían muchos de los invitados si aceptarán acompañar a Milei en el acto tucumano. Evalúan costos y beneficios de estar en esa foto. Los organizadores no reparan en gastos. En el Congreso, todos los legisladores recibieron invitación. Para convencerlos, les ponen un avión a su disposición. Tamaño empeño va a convertir el pacto en una quiniela sobre quién fue y quien faltó.

El Riesgo Milei no baja

El gobierno es más débil hoy, después de la sanción en Diputados de las leyes, que al arrancar. Hay un Riesgo Milei que no baja. Esa debilidad trata de suplirla con sus activos simbólicos, los únicos que cree tener. Es el motivo por el cual concentró todo el proselitismo en esta convocatoria, atada al prestigio que afirma tener el oficialismo en las encuestas de opinión.

Esa popularidad valida un látigo también simbólico que asusta a algunos. Asustó a senadores de la oposición radical, que dijeron atender al pedido de sus gobernadores de que no tratasen el proyecto de movilidad jubilatoria que llegó de diputados. ¿Motivo? No queremos que Milei se enoje en el acto del 9 de Julio. Con eso bastó para que se retirase el proyecto que había votado Diputados con 160 votos de todos los bloques, para una nueva fórmula de movilidad.

Con esa amenaza el gobierno ganó tiempo para revisar el proyecto que sancionó Diputados, que es una amenaza a su poder más que un golpe a la caja. El costo fiscal respecto del DNU 274/2024 es menor pero igual quiere afeitarlo. Además, prometió que, si ese proyecto de la oposición recibía sanción, lo vetaría. Vetarlo implica desafiar al Congreso a una insistencia con 2/3 de los votos, que los tiene. Con los 2/3 brinda una amenaza abismal, porque son los votos necesarios para un juicio político.

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