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14 junio, 2024

Sergio Massa, el viejo truco de juntarse con ‘los peores’ y aquel recuerdo del Club de Deudores de los 80


Economía de No Ficción. Sergio Massa envió una señal al FMI: vio a su par egipcio, que tampoco quiere subir el dólar y quitar el cepo. La Argentina y Egipto representan el 67% de las acreencias del FMI y al mismo tiempo, el 43% de los futuros desembolsos que el organismo tiene proyectados a futuro.

—Mario, te llamo para avisarte que mañana anunciaremos que no vamos a pagar los intereses de la deuda— le dijo el ministro de Economía de Brasil a Mario Brodersohn un mediodía.

El 18 de febrero de 1987, Brodersohn (secretario de Hacienda del gobierno de Raúl Alfonsín, integrante del equipo económico de Juan Sourrouille) recibió un llamado de Dilson Funaro, el ministro de Economía de Brasil. En 1986 los brasileños habían implementado el Plan Cruzado para detener una inflación de 500% anual, disparando por los aires la popularidad del presidente José Sarney. Los argentinos, también con el Austral.

Funaro ahora se hallaba en problemas. Los argentinos también. Brasil tenía que pagar intereses de la deuda externa por US$ 108.000 millones y con el desplome de los precios internacionales como producto del aumento de la tasa de interés que Paul Volcker había impulsado desde la Fed, a Funaro se le complicaban las cuentas del Plan Cruzado. También a Sourrouille las del Austral.

«Dilson, todo bien pero nosotros no podemos acompañarte en ésta. Estamos por cerrar un acuerdo con Wall Street y perderíamos credibilidad si hiciéramos algo así», le respondió Brodersohn a su par brasileño.

El Ministerio de Economía de la Argentina seguía trabajando con la gente de Estados Unidos para evitar el default, una situación que para el equipo económico no era una opción a evaluar. Sus integrantes pensaban que no tenía sentido que la Argentina se plegara a la posición de Brasil porque caería mal entre los bancos de Estados Unidos, Europa y Japón, que tenían la totalidad de la deuda que debían los tres principales países de la región: México, Brasil y la Argentina.

Sin embargo, Brodersohn se subió a un avión y viajó a Brasilia al día siguiente. «Esto me va a dar mayor margen para negociar con William Rhodes», le explicó Brodersohn a Funaro en referencia al jefe del comité de los bancos y ligado al Citibank y cómo una foto entre ambos jugaría a favor de su postura sin llegar al extremo de no pagar.

Funaro y Brodersohn se reunieron en Brasilia y los periodistas esperaban afuera. Como habían pasado treinta minutos desde que el brasileño comenzó a explicarle al argentino la decisión de no pagar la deuda y ya había prácticamente terminado, Brodersohn lo paró ahí nomás y le dijo: «Dilson, esta reunión no puede durar tan poco porque los de Wall Street no van a creer que tenemos una posición dura. Charlemos de fútbol». Se encerraron tres horas más. Hablaron de la Copa América que se jugaba en Argentina.

¿Sergio Massa recurrió acaso a una farsa esta semana cuando se mostró en un zoom con su par de Egipto, Mohamed Maait?

Egipto es el segundo país que más le debe al Fondo, por un monto que supera los US$13.000 millones, detrás de la Argentina. Entre ambos representan cerca de 67% del total de lo que se le debe al FMI en el marco de Acuerdos de Facilidades Extendidas (EFF, por sus siglas en inglés) y el 43% de los desembolsos futuros que el organismo debería aprobar, siempre y cuando los países hagan los deberes. ¿Y cuáles son esas tareas?

Egipto ya empezó. El precio del dólar pasó en noviembre de 2022 de 18 libras (egipcias) a 24 y de 24 a 30 en diciembre. Ahí el FMIanunció que le prestaría US$3.000 millones a lo largo de cuatro años a cambio de cumplir con metas. Pero en el mientras tanto la inflación aumentó, las críticas de la población también y las autoridades se asustaron y empezaron a aplicar una serie de cepos y regulaciones que el FMI rechaza. El organismo, que hará la primera revisión del programa, se ha manifestado públicamente a favor de que El Cairo deje flotar su moneda.

“Para ser claros, somos flexibles con el régimen cambiario. ¿Pero también cuando el asunto ya roza la seguridad de Egipto y los egipcios están perdidos? No”.

Egipto hoy se resiste a flotar y quitar los cepos. Massa, como Brodersohn en los 80 con los brasileños, pretende no solo mostrarse junto al segundo acreedor más importante del FMI sino con un país que se niega a corregir el dólar y que eso suba los alimentos. “¿Por qué yo sí y ellos no?”.

Quizá porque Egipto sí aumentó el tipo de cambio en 2022 y Massa justamente no lo hizo. ¿Querrán formar un club como en los 80?

En su libro Diario de una temporada en el quinto piso, el sociólogo Juan Carlos Torre, ex integrante del equipo de Sourrouille, cuenta que meses más tarde de aquel episodio con Funaro, Brodersohn y el mismo brasileño fueron a ver a su par mexicano, Gustavo Petricholi, para firmar un documento solidario con México que no accedía a la plata para pagarles a los bancos. Pero Petricholi se negó porque significaba, quizá, ponerse del todo en contra a EE.UU. como Brodersohn había actuado. “Es muy probable que haya invocado a ese impacto para obtener un tratamiento más favorable de los bancos”, habría dicho Brodersohn. “Fue lo más cercano a la formación de un club de deudores”.

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