29 agosto, 2025

10 meses sin ascensor tras la dana: “Mi madre solo puede salir de casa una vez a la semana”

A punto de cumplirse diez meses desde la catástrofe de la dana, muchos vecinos siguen denunciando las condiciones en las que se encuentran sus edificios, donde los ascensores continúan fuera de servicio. La situación golpea con especial dureza a los más vulnerables como ancianos o personas con minusvalía, que dependen de la ayuda de otros para poder salir de casa. Entre presupuestos inflados, piezas que tardan meses en fabricarse y ayudas del Consorcio que no llegan, la vida de muchas familias se ha paralizado reduciéndose a las paredes de sus hogares.

Tras recorrer varios de los pueblos afectados, hemos podido comprobar que el problema no se limita a una sola zona: desde Paiporta hasta Sedaví, Alfafar o Benetússer, los testimonios se repiten. “Mi madre tiene 80 años y subir al tercer piso con su bastón es un martirio para ella”, cuenta una mujer que vive en Benetússer. Explica que esta apenas baja una vez a la semana porque el esfuerzo le provoca dolor durante días. La misma vecina sufrió una caída mientras vaciaban garajes inundados y se rompió el hombro, lo que ha agravado aún más su situación: “Tengo que subir la compra con un solo brazo porque todavía no puedo levantar bien el otro”.

“Intentar salir es como enfrentarse a un precipicio tras la puerta”

“Esta es toda mi vida”, dice la madre de la vecina mientras señala su casa. Ambas coinciden en que intentar salir de allí es “como enfrentarse a un precipicio tras la puerta”. La anciana lamenta que por culpa de tener que estar “encerrada” se ha perdido momentos muy importantes en su vida: “No he podido ver a mi nieta vestida de fallera”. El encierro ha deteriorado su salud física y mental; sus piernas y brazos, hinchados por la falta de movimiento, son un reflejo de cómo su estado ha empeorado desde la dana, según su hija. Asimismo, en muchas familias en las que hay niños pequeños, los padres, que deben cargar todos los días con carritos de bebé escalera arriba y abajo, se han visto obligados a dejar los carros en el portal para evitar la carga constante. “Si das la vuelta por esta calle y la de atrás, todos están igual, con los ascensores en el suelo”.

Ascensor estropeado en Benetússer / Fernando Bustamante

En muchos casos, los elevadores se inundaron por completo y hay que cambiarlos casi en su totalidad. A los residentes de esta finca les prometieron que en julio llegarían las piezas, pero ese día no llegó nunca. Ahora les hablan de septiembre o incluso diciembre. Mientras tanto, han tenido que vaciar el foso de barro del ascensor con sus propias manos para que la empresa optara a repararlo, al igual que en la Torre, donde los vecinos cuentan que tuvieron que limpiarlo “hasta tres veces” porque “se negaban a arreglarlo”. Allí tienen dos y uno de ellos ya está en funcionamiento desde hace dos meses, aún así, este no llega a todos los pisos: para subir la compra a un quinto, hay que llegar al terrado y bajar después por las escaleras.

Hasta 37.000 euros por la reparación del ascensor

Adicionalmente, se quejan de que el pago del consorcio tampoco ha llegado todavía y han tenido que adelantar el dinero “de su bolsillo” por miedo a quedarse sin la reparación: “Esto se está haciendo muy largo y las personas con minusvalía, muchas de ellas en silla de ruedas, lo tienen muy complicado”, confiesa una de las residentes de esta finca, que recuerda que en La Torre quedan unos veinte ascensores por reparar a día de hoy. A la carga económica y burocrática se suma la psicológica: “Es como si apagaran la televisión o cambiaran de canal“, critican los perjudicados que se sienten olvidados por las instituciones. “Nos gustaría que los políticos dejaran de pelearse entre ellos y buscaran soluciones. Si faltan técnicos podrían pedir refuerzos de otras provincias”, proponen.

Los costes “desorbitados” son otro de los grandes obstáculos que se encuentran los afectados: el ascensor recién arreglado de La Torre ha costado 6.000 euros. No obstante, el otro que está más perjudicado, alcanza un presupuesto de 21.000 euros y las personas se encuentran preocupadas por si aumenta el precio. Esto es lo que ha ocurrido en Benetússer, donde el presupuesto inicial era de 20.000 y ahora la cifra ha ascendido a los 37.000 euros. “Hay mucha demanda y poco producto”, argumentan los vecinos. Incluso cuando los ascensores se reparan, no se pueden utilizar hasta que pasan la inspección de la OCA, el organismo encargado de certificar su seguridad. Algunos damnificados llevan semanas esperando esta inspección: “Cada vez dependemos de más profesionales, deberían agilizar la industria”.

Elevador sin reparar en La Torre / Fernando Bustamante

FEVEC: “El principal problema se encuentra en la falta de piezas”

Desde la Federación Valenciana de Empresas de la Construcción (FEVEC) reconocen que el principal problema está en la falta de piezas: “En algunos edificios, las piezas dejaron de fabricarse hace tiempo y ahora hay que producirlas de manera casi artesanal”. Explican que han buscado torneros y antiguos fabricantes para suplir la demanda, pero que el proceso es lento, puesto que muchos han desaparecido. El mes de agosto tampoco ayuda: muchos profesionales no están disponibles y las obras se ralentizan. Entre los municipios más afectados citan Paiporta, Catarroja y Benetússer. Aun así, desde la federación aseguran que “a finales de año el 90% de los ascensores deberían estar ya reparados” y añaden que no tienen datos sobre si este problema se ha visto agravado por la falta de técnicos: “Si fuera así deberían detener por el momento las inspecciones periódicas y que todos se dediquen al arreglo de los elevadores”, concluyen.

Suscríbete para seguir leyendo

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS