25 enero, 2026

Bodegas Escudero, cinco generaciones haciendo del tiempo su mejor vino

No hay atajos cuando se habla de vino y de familia. En Bodegas Escudero, el proyecto se mide en generaciones; en decisiones tomadas a largo plazo, no en modas pasajeras. Quinta generación de viticultores, la familia Escudero ha construido una identidad sólida basada en el respeto al viñedo, la observación paciente del entorno y una forma de entender el vino que pone el equilibrio por delante de todo.

El origen de una historia familiar ligada a Navarra desde hace más de medio siglo. / Bodegas Escudero

Un proyecto con raíces

“Cuando eres la quinta generación de un proyecto así, tienes claro que una bodega no se construye de un día para otro”, explica Juan Escudero, quinta generación y enólogo de la familia. “Es el resultado del esfuerzo de nuestros padres y abuelos, de los aprendizajes heredados generación tras generación y de la ilusión de mejorar vendimia tras vendimia”.

Hoy, Bodegas Escudero vive un momento de madurez serena. Con una base sólida de viñedo, equipo y conocimiento, el objetivo es claro: seguir creciendo sin perder la esencia. “Queremos llegar a todos los rincones del mundo haciendo las cosas bien, como nos han enseñado, sin perder el espíritu innovador que nos caracteriza”.

El paisaje y los suelos pedregosos que definen el carácter de los vinos de la Familia Escudero. / Abel Castro

Una historia que empieza en el siglo XIX

La historia de la familia Escudero comienza en 1852, en una pequeña cueva excavada en la montaña donde su tatarabuelo elaboraba vino para compartir y celebrar con los suyos. “Seguro que nuestro tatarabuelo nunca imaginó cómo su pasión inspiraría a toda su familia”, recuerdan. Aquel gesto sencillo fue el origen de una saga de agricultores, viticultores y enólogos unidos por una misma forma de entender el vino.

Más de siglo y medio después, los valores siguen intactos: respeto por lo natural y lo artesano, esfuerzo, constancia y una mirada abierta a la innovación. Ese legado se expresa hoy en cuatro bodegas que resumen años de trabajo y experiencia: Bodegas Escudero, en Grávalos, dedicada a la elaboración de cavas; Bodegas Vinsacro, en Pradejón, donde nacen los vinos de la DOCa Rioja; y las dos bodegas navarras, Hacienda Logos en Castejón y Bodegas Escudero en Monteagudo, ambas bajo la DO Navarra. Un proyecto que combina tradición y actualidad para crear vinos que se disfrutan y cuentan historias.

Navarra, tierra de inspiración

Aunque el apellido Escudero está históricamente ligado a Rioja, Navarra ocupa un lugar central en su universo vitivinícola. “Es la tierra que enamoró a Amador Escudero, nuestro padre, hace unos 50 años”, recuerdan. Una región que les permite explorar perfiles distintos, con suelos pedregosos que aportan intensidad aromática, color y una extraordinaria capacidad de envejecimiento.

El resultado son vinos de guarda, con una evolución larga y elegante, que combinan tradición familiar y un perfil actual, pensado para el consumidor contemporáneo.

Logos Merlot y Logos Garnacha, vinos de la DO Navarra, forman parte de la selección de vinos de Casa Gourmet. / Bodegas Escudero

La identidad de Logos

De esa Navarra nace la gama Logos, una de las más personales de la bodega. “Logos nace con la ilusión de elaborar vinos capaces de expresar la energía navarra en equilibrio con la tradición de la Familia Escudero”, explica la enóloga Julia Escudero. Vinos frescos, intensos en nariz y con una sorprendente longevidad: “Los podemos tener 20 años en botella y siguen estando vivos”.

Logos Garnacha y Logos Merlot —ambos incluidos en la selección de vinos de Navarra de Casa Gourmet— son la puerta de entrada a este universo. Dos interpretaciones varietales que apuestan por perfiles jóvenes, modernos y afrutados, sin renunciar a la elegancia que define a la casa.

Viticultura con sentido común

La filosofía de la bodega se expresa con especial claridad en el viñedo. “Para mí, el secreto está en el equilibrio. En el respeto al campo, a la viña y a lo que somos”, explica Julia. Su viticultura se apoya en la biodiversidad y en el cuidado del ecosistema como sistema de defensa natural.

“No buscamos dominar la naturaleza, sino acompañarla. Cuando todo está vivo y en equilibrio, la viña se autorregula y se hace más fuerte”. Una forma de trabajar que rehúye suelos estériles y apuesta por la vida microbiana como aliada esencial del vino.

En copa, los vinos de Bodegas Escudero se reconocen por su delicadeza y frescura. “Son vinos fáciles de disfrutar, pero que, si te paras, te devuelven matices y capas de complejidad”, añade. Vinos amables, pero profundos. Accesibles, pero con discurso.

El equipo de Bodegas Escudero, tradición, conocimiento y mirada compartida hacia el futuro. / Bodegas Escudero

Mirar al futuro sin olvidar el pasado

La familia lo tiene claro: “No buscamos hacer vinos de moda, buscamos hacer vinos con identidad, con equilibrio, con verdad”. Cada vendimia es una oportunidad para afinar, aprender y expresar con mayor precisión lo que la tierra navarra les ofrece.

Y si, tras conocer su historia, el lector siente curiosidad por descorchar una botella y detenerse un momento, entonces —dicen— “habremos conseguido lo más importante”.

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