26 enero, 2026

Caos y orden

Es médico de emergencias, del 061, y ese día estaba en El Arcángel (Córdoba CF-Málaga CF). Sentado en la grada, leyó algunos mensajes del grupo de WhatsApp del trabajo: accidente en Adamuz, necesidad de efectivos. Habían contestado varios compañeros, así que entendió que estaba controlado el asunto. Pero minutos después recibió otro mensaje: requerían todos los compañeros disponibles. Entonces no dudó: salió corriendo del estadio y llegó asfixiado a su coche. De camino a la base, escuchó las primeras noticias; una vez allí, empezó a sospechar lo que había sucedido, y ya en la ambulancia, la información recibida desde la sala de coordinación de emergencias era clara: debían prepararse para lo peor.

En Adamuz, un técnico del 061 canalizaba los vehículos que iban llegando. Se fijaron tres áreas de trabajo: puesto de mando, zona de impacto y zona de atención a personas con heridas leves o ilesas. Le asignaron la tercera. Había unas trescientas personas en mitad del campo, a oscuras, cargando con sus maletas. Habló con tres chicas que viajaban con una cuarta, ya fallecida; la habían visto sin vida, pero no se lo creían. En aquel momento, él no sintió miedo, sino perplejidad. ¿Era real todo aquello? Lo más difícil fue ordenar el caos. Se fijaron tres fases: triaje, estabilización y evacuación. Despejada su área, fue a la zona de impacto.

Atendió a una mujer que, a pesar de la calefacción de la ambulancia, las mantas térmicas y el suero caliente, tenía frío, mucho frío, y sentía muchísimo dolor. También hablaba de su hijo: le había salido muy bien el examen. Tardaron en llegar una media hora al hospital. Allí todo estaba organizado, todos estaban listos para recibir a los enfermos. Dejaron a la paciente y él volvió a la base. Aquella noche llegó de madrugada a su casa, sin olvidar que el dispositivo seguía activo. Apenas durmió.

Estuvo en el punto de atención a familiares los días siguientes. No pensó en condiciones laborales: «Si no estamos para esto, para qué estamos». Algunos compañeros le ofrecieron, ya el viernes, cubrir su turno ordinario de trabajo, pero no lo aceptó. Ya volverá la rutina, ya digeriría lo sucedido. Afirma que se alegra de haber tomado la decisión de ser médico de emergencias. En cuanto a los que lo serán, les diría que es importante lo que viene en los libros, pero que, al final, lo que más valoran los pacientes y las familias es el trato que se les da, y eso no viene en ningún libro. El accidente ferroviario de Adamuz ha sido la mayor catástrofe que ha atendido el 061 en Andalucía desde su origen.

*Escritor

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