31 agosto, 2025

Científicos de Córdoba identifican variedades de quinoa, adaptadas al campo andaluz, ricas en vitamina E y ácidos grasos

Investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) de Córdoba y del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) han identificado variedades de quinoa adaptadas al sur de España con altos niveles de vitamina E y grasas saludables.

Según ha explicado la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación en un comunicado, el estudio ha analizado durante dos años más de un centenar de líneas cultivadas en secano en Córdoba y Badajoz y ha concluido que la genética influye más que el ambiente en el contenido de antioxidantes y ácidos grasos beneficiosos.

Los resultados, publicado en la revista Frontiers in Plant Science, revelan que algunos genotipos contienen niveles muy altos de tocoferoles, un tipo de vitamina E con acción antioxidante, y de ácidos grasos insaturados, especialmente beneficiosos para la salud cardiovascular.

“Esto supone que se puede optimizar el perfil para estos compuestos saludables en las variedades de quinoa mediante mejora genética“, ha explicado la investigadora Sara Fondevilla, autora principal del trabajo.

Algunas líneas superaron el 80% de α-tocoferol, la forma más activa de la vitamina E, mientras otras presentaron mayor proporción de γ-tocoferol, con propiedades antiinflamatorias. También se detectaron diferencias por origen geográfico, con mayor concentración de α-tocoferol en semillas de Chile y Estados Unidos.

La investigación, financiada por la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ciencia e Innovación y fondos europeos, ha permitido confirmar el potencial de la quinoa como alimento funcional: es decir, aquel que no solo nutre, sino que contribuye a la prevención de enfermedades.

Al mismo tiempo favorecen la consolidación de un cultivo emergente en España y estratégico en contextos de cambio climático, por su alta resistencia a la sequía.

Con esta base, el equipo podrá seleccionar las líneas más estables que garanticen la producción en secano y buenas características nutricionales, y avanzar en la identificación de marcadores genéticos asociados a los compuestos más beneficiosos, lo que facilitará en una siguiente fase el desarrollo de variedades mejoradas de forma más rápida y precisa.

El objetivo final es lograr una quinoa que sea rentable para el agricultor y atractiva para el mercado. “Si conseguimos un genotipo con semilla grande, resistente a enfermedades y con alto valor nutricional, será más productivo y se venderá mejor”, destaca la investigadora.

Además, el interés no se limita a las semillas enteras, pues ya se está trabajando en la extracción de proteínas y grasas saludables para elaborar harinas enriquecidas destinadas a mejorar panes y otros productos procesados.

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