Un operativo en Villa Crespo terminó con el hallazgo de un verdadero tesoro ilegal: más de un centenar de prendas confeccionadas con pieles de animales en peligro de extinción, valuadas en más de 300 millones de pesos. La Policía de la Ciudad clausuró un local histórico del barrio y notificó a su propietario, Hunor Gombos, de 85 años, quien durante años se jactó de tener como clienta a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El procedimiento no fue casual. La investigación comenzó en el mundo digital, cuando la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) detectó videos promocionales en los que el comerciante exhibía abrigos y accesorios fabricados con especies protegidas por la ley. Tras la autorización judicial, efectivos de la División Delitos Ambientales y del Cuerpo de Investigaciones Judiciales irrumpieron en el local de la calle Serrano al 800 y también en la vivienda particular del acusado.
Lo que encontraron sorprendió incluso a los investigadores: un tapado de yaguareté —animal declarado Monumento Natural Nacional—, 25 prendas de boa, piezas de zorro, nutria y visón, además de tapados elaborados con cuero de ñandú y zorro blanco. La lista de decomisos incluyó también colas, mantas de fauna silvestre, un asta de ciervo colorado y una veintena de pieles de zorro rojo. En total, fueron 122 objetos cuya valuación se estima en unos 335 millones de pesos.
La rareza más impactante fue el abrigo de yaguareté, al que los peritos no asignaron un precio porque se lo considera de valor incalculable. La tenencia de esa pieza, en sí misma, representa una violación directa a la legislación ambiental vigente.
El comerciante fue notificado por ejercicio ilegal de actividad y por posesión de productos prohibidos. Mientras tanto, la Dirección General de Fiscalización y Control dispuso la clausura inmediata del local, que había funcionado durante décadas en el corazón de un polo comercial en expansión.
Pero el caso no solo generó repercusión por el delito ambiental. El mismo Gombos había contado años atrás, en una entrevista con El Cronista, que su negocio proveía de camperas de cuero a la entonces presidenta Cristina Kirchner. Según su versión, las prendas eran enviadas tanto a la Casa Rosada como a la residencia de Olivos. “Es clienta desde 2003, cuando Néstor asumió la Presidencia, y tiene unas diez camperas nuestras”, había dicho el comerciante de origen húngaro.
Ese vínculo, sumado a la magnitud del decomiso, reavivó el interés por un local que alguna vez supo ser parte del boom de outlets de Villa Crespo y que hoy quedó marcado por un expediente judicial y por la sombra de un comercio ilegal que se desarrollaba a plena vista.