Mientras las federaciones del PSOE presionan para que se abra una “reflexión” y se asuma “autocrítica” tras la debacle electoral en Aragón, la segunda encadenada tras Extremadura, en el Gobierno siguen la línea de Ferraz para desviar el foco hacia los populares. En el PP descargan la responsabilidad de “engordar” a Vox con su estrategia de adelantos electorales, que duplicó apoyos como ya lo hizo en las extremeñas. Un crecimiento de siete escaños (14) frente a los dos que ha perdido el PP (primera fuerza con 26) que desde el Gobierno vinculan a que en Génova no solo “blanquean” a la ultraderecha, sino que “se comportan como quitanieves”.
La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha limitado la “autocrítica” a que los exiguos 18 escaños cosechados por Pilar Alegría, igualando el suelo histórico del partido en esta comunidad, “son malos resultados”, pero aterrizar en las causas. Es más, la también ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha dejado este análisis en manos de la candidata. “La propia Alegría pide sosiego y va a hacer una reflexión”, apuntó para acto seguido respaldarla y asegurar su continuidad como líder de una “oposición responsable y a la altura de lo que necesita Aragón.
Si para los socialistas hacer autocrítica se asocia a asumir su debacle electoral, alejan cualquier argumento que vincule esta tendencia de cambio de ciclo al desgaste del Ejecutivo o su gestión. Incluso para la portavoz del Gobierno “el único responsable es Jorge Azcón de esta convocatoria electoral, que lo que ha conseguido es bajar en número de representantes y engordar la presencia de la ultraderecha en Aragón”. Sin análisis de las causas y blindando al Gobierno de la debacle territorial del partido en este ciclo electoral, en Moncloa siguen recetando que frente “al avance de la antipolítica el Gobierno responde con más política, más protección y más derechos”.
El cortafuegos que se intenta levantar en Moncloa se extiende asimismo a la candidata. Se respalda así la estrategia de los ministros-candidatos por la que ha apostado Pedro Sánchez y que tendrá su próximo test en las urnas con la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, como cabeza de lista de los socialistas en las elecciones andaluzas. La exministra de Educación y Deportes, según la portavoz del Ejecutivo, ha sido “la mejor candidata”. Por ello ha puesto las luces largas para asegurar que “cuando se hace buena oposición se está en condiciones mucho mejores para gobernar”.
Las críticas de las federaciones se esquivan así, al igual que las lanzadas esta misma mañana por el expresidente socialista Felipe González directamente se ignoran. Durante su intervención en unos desayunos informativos organizados por el Ateneo de Madrid, González ratificó que si Sánchez vuelve a presentarse como candidato no elegirá la papeleta del PSOE, sino que votará en blanco.
Voces críticas
El expresidente ha reprochado además la “ausencia total de autocrítica” en su partido por su golpe en las elecciones aragonesas y replicado que el PSOE debería “replantearse” algo para corregir el rumbo. “Hay muchas voces en el PSOE, la de Felipe González es una más”, se despachaba la portavoz del Gobierno, preguntada en rueda de prensa sobre estas declaraciones.
El blindaje a Alegría lo es también del propio Sánchez, quien había apostado personalmente por la estrategia de los ministros-candidatos. Con Alegría y Montero, pero también con Óscar López (ministro de Transición Digital y Función Pública) en la Comunidad de Madrid y Diana Morant (ministra de Ciencia) en la Comunitat Valenciana. Con el precipitado y visible arrope a Alegría, del propio Sánchez y de toda la Ejecutiva federal, se busca neutralizar cualquier conato de contestación interna en un feudo que había sido crítico la dirección y que asumió el relevo de Javier Lambán por el sanchismo sin una batalla de primarias. La desmovilización de una parte de la organización durante esta campaña da cuenta de que la digestión todavía está en proceso y las resistencias persisten de forma pasiva.
Junto a las alabanzas al perfil de Alegría, en la sede federal añaden que otro de los elementos para contener episodios de inestabilidad interna en la federación es la posibilidad de una repetición electoral. Sin visos de un acuerdo entre PP y Vox en Extremadura mes y medio después de las elecciones, los socialistas no descartan que este escenario se reproduzca en Aragón y hasta obligue a volver a sacar las urnas.
Suscríbete para seguir leyendo
