El pregón de la Semana Santa de Córdoba, a cargo del periodista Eloy Moreno, se convirtió en mucho más que un discurso: fue un viaje íntimo, cargado de nostalgia, que logró tocar la memoria colectiva de quienes sienten la tradición desde dentro. El pregonero fue introducido en el atril por Rafael Carmona en un momento previo lleno de emoción, precedido además por un preludio musical interpretado por la Banda de Música de la Esperanza, que interpretó, entre otras, las marchas Rocío, Tras tu verde manto o Saeta Cordobesa.
El escenario del Gran Teatro, marco en el que este domingo se desarrolló el acto, presentó además una novedad que no pasó desapercibida: la presencia de autoridades sobre el propio escenario. Una disposición que, si bien buscaba realzar la relevancia institucional del evento, dejó entrever cierto intento de imitar modelos de otras ciudades, notándose la ausencia de la cruz guiona que tradicionalmente preside el escenario.
En lo que respecta al pregón, Eloy Moreno construyó un relato emocional con una prosa poética profundamente evocadora; no se limitó a describir la Semana Santa, sino que la vivió y la hizo vivir. El recorrido por las hermandades por día de salida no fue un listado, sino un latido. Cada una apareció envuelta en palabras cargadas de vida, de sentimiento y de verdad.
Palabras para la Virgen de la Paz y las víctimas de Adamuz
Fue al abordar el Miércoles Santo cuando se vivió uno de los momentos más especiales del acto, con la interpretación de una saeta dedicada a la Virgen de la Paz, que añadió aún más emoción a un pregón ya de por sí cargado de sentimiento.
En el texto también tuvo palabras para las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, enlazando ese recuerdo con la Reina de los Mártires, titular de la hermandad de la Buena Muerte, lo que levantó una sentida ovación entre el público.
Eloy Moreno, con una oratoria exaltada y muy emocionado, prácticamente en todo el pregón, regaló un texto cercano y sincero. Porque no habló solo de pasos, túnicas o procesiones, sino de lo que realmente sostiene la Semana Santa: la memoria, la fe, la tradición compartida y ese vínculo invisible que une a quienes la sienten.
El acto concluyó con un gran aplauso del público que llenaba el Gran Teatro. A continuación, el presidente de la Agrupación de Cofradías entregó un recuerdo al pregonero y, además, se procedió a rendir homenaje al cofrade ejemplar Pedro Soldado, cuyas palabras pusieron el broche final al acto.
