Desde la aprobación de los primeros planes de ordenación del espacio marítimo (POEM) en febrero de 2023, el Ministerio para la Transición Ecológica creó seis grupos de trabajo en colaboración con las autonomías para abordar «con el detalle y escala adecuados» el análisis de la navegación y las colisiones con cetáceos, la afecciones del fondeo de embarcaciones recreativas, la biodiversidad, el patrimonio cultural subacuático y la interacción de las energías marinas con otros usos. En este último caso, van ya siete reuniones de los expertos para abordar el impacto de la eólica offshore en los ecosistemas, el paisaje y la pesca. El salto de los aerogeneradores a la costa fue la gran novedad en el marco jurídico con el que se organizan todas las actividades humanas en el mar. Y también la medida más polémica.
Concentró la mayoría de las alegaciones. Tanto en sentido negativo, por las posibles repercusiones para las aves, espacios protegidos, zonas habituales donde faena la flota e, incluso, el windsurf; como en positivo, por la contribución a la lucha contra el cambio climático, la descarbonización de la economía y la aportación socioeconómica a las comunidades locales. El departamento liderado por Sara Aagesen decidió eliminar la designación de zonas «de uso prioritario» en los lugares aptos para los parques eólicos y las rebautizó como áreas «de alto potencial». Desaparecieron varios de los emplazamientos identificados inicialmente y recortó el resto. Los mapas incluyen cinco polígonos en Galicia con 2.350 kilómetros cuadrados en total distribuidos por el sur de las Rías Baixas, la costa coruñesa y Ortegal y A Mariña de Lugo. La comunidad concentra casi la mitad de los 5.000 kilómetros cuadrados donde es factible colocar instalaciones flotantes, el 0,46% del litoral español.
Ritmo del despliegue
«Reclamamos que Galicia sea de las primeras comunidades donde comiencen a desenvolverse las subastas», afirmó, rotunda, la conselleira de Economía e Industria el pasado 4 de febrero tras salir a consulta pública previa la orden de la Secretaría de Estado de Energía para regular las pujas de los primeros parques eólicos marinos. Hay un evidente cambio de parecer en la Xunta. Pasó de tener muchísimas reticencias a urgir el despliegue aquí con compensaciones a los colectivos afectados, en medio de duras críticas al Gobierno central por, según María Jesús Lorenzana, «el desesperante ritmo» en el desarrollo. La Axenda Enerxética de Galicia marca el objetivo de levantar en la región 800 megavatios (MW) de los hasta 3.000 previstos en el conjunto del Estado para 2030.
A los promotores también les tardan los concursos, aunque admiten lo difícil que es construir una nueva actividad prácticamente desde cero. La mayor profundidad del lecho marino impide el empleo de la cimentación fija habitual en los parques eólicos de los países del norte de Europa. Actualmente solo hay tres operativos con estructuras flotantes, la alternativa que se utilizará en España. «Estamos en una fase incipiente, similar a lo vivido con la eólica terrestre y la fotovoltaica a finales de los años 90», apunta Juan de Dios López, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Se conoce la tecnología, «pero ahora hay que hacerla escalable». «Requiere orden y visibilidad a largo plazo —enfatiza De Dios—. Por eso para nosotros es tan importante la puesta en marcha de un proceso de subastas para que, a nivel tecnológico e industrial, podamos maximizar el retorno».
Las zonas
Transición Ecológica plantea expresamente en la consulta pública a los agentes implicados cuál o cuáles de las zonas de alto potencial deberían seleccionarse para impulsar la eólica marina en el primer procedimiento de concurrencia competitiva. Si es deseable centrarse en una o abrir varias «que competirán entre ellas». Para el sector es una pregunta «lógica» que ayuda a tomar la temperatura de los proyectos interesados. «Tiene sentido empezar por una porque cada subasta debe ayudarnos a aprender. No podemos aspirar a saber ya lo que necesita una subasta a lo largo de todo el desarrollo de la eólica marina. Estamos arrancando un sector para décadas, no es una cosa a corto plazo», explica el director técnico de AEE, que insta, eso sí, a pujas de «tamaño suficiente» para que sean representativas «de lo que sería una aplicación comercial».
Poligonos para la eólica marina en la demarcacion noratlántica. / R. V.
En algunas áreas, el despliegue «puede incluso tener sentido económico». Claramente la situación de Canarias. Desconectadas de la red eléctrica general y obligadas a ser autosuficiente, el sobrecoste de generar electricidad en las islas es cuatro veces mayor que en la península, «muy superior al de una instalación eólica marina comercial del orden de unos 200 megavatios», detalla Juan de Dios. «Es un sitio donde empezar tiene todo el sentido», reitera, como «primer paso de una estrategia a más largo plazo que nos lleve a tener una capacidad creciente en la península, algo importante también para la planificación ordenada y el escalado gradual que necesitamos para aprender». «Y Galicia, desde luego, es un área más que interesante porque, además de muchas zonas de desarrollo, cuenta con puertos de referencia y capacidad industrial y tecnológica —añade—. Tiene un papel muy importante que jugar en el despliegue en toda España».
Situación en Canarias
Los POEM reservan seis puntos posibles para la colocación de parques flotantes en Canarias. Uno de 163,9 kilómetros cuadrados en Gran Canaria; dos de 21,3 y 70,8 kilómetros en Tenerife; otro de algo más de 97 kilómetros en Lanzarote; y dos de 192 y 16,2 kilómetros cuadrados en aguas de Fuerteventura. Las mediciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) le aúpan como la zona con más y mejor viento del Estado para explotar la eólica marina, por encima incluso de Galicia.
Poligonos para la eólica marina en la demarcacion canaria / R. V.
Después de concerse el paso adelante del Gobierno para convocar las subastas, el archipiélago levantó la mano. «Es la comunidad más preparada y con más potencial para la eólica marina, por eso es aquí donde tiene que desarrollarse en primer lugar. Tenemos la planificación, el interés de los promotores y la unidad institucional imprescindibles para el éxito del proyecto», defendió Mariano Hernández Zapata, consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno canario.
La oposición de la pesca
Los dos territorios que parten como favoritos para lanzar la eólica marina comparten la oposición vehemente de la pesca. La Asociación de Armadores y Pescadores de Canarias, junto con la Asociación Nacional de Artes Menores, las cooperativas Pescatobal y Pescarestinga, la Plataforma por el Mar Canario y el Sindicato Nacional del Mar se han unido para llevar al Congreso una Proposicion no de Ley que vete el desarrollo. El sector en Galicia reclamara una moratoria «inmediata» para evitar «subastar el mar a ciegas, basándose en informes que ignoran a la flota artesanal y de bajura, y sin estudio de impacto socieconómico».
Mientras «no se garantice la compatibilidad», la Plataforma en Defensa de la Pesca y los Ecosistemas Marinos, al igual que la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, sostiene que «la potencia a licitar en la primera convocatoria debe ser O MW». «Galicia, teniendo el sector pesquero más importante a nivel de España, no puede sacrificarlo para implantar eólica marina. Cualquier implantación de eólica marina en aguas gallegas debe partir respecto al principio de precaución», arremetió Torcuato Teixeira, portavoz de la entidad, a la salida de la reunión de urgencia del Observatorio da Eólica Mariña convocada por la Xunta con la difícil aspiración de lograr una posición conjunta de la administración autonómica, promotores e industria y pesca.
Habla la industria
«Ahí no va a haber consenso de ninguna de las maneras porque nosotros creemos que, sin duda, hay que implantar parques en Galicia y sin perder más tiempo», subraya Enrique Mallón, secretario general del Galician Offshore Energy Group (GOE-Asime), que, «lógicamente», entiende que se hagan «los estudios e informes necesarios» para la evaluación del impacto. «Respetamos su opinión, pero no compartimos que se paralice un proceso que ya va lento», explica.
Aerogeneradores del WindFloat Atlantic en Viana do Castelo. / FDV
La cadena de valor de la eólica marina forjada en la comunidad no cree que Canarias tenga que ir por delante. «Galicia reúne todos los condicionantes para ser una de las primeras zonas», remarca Mallón, por la existencia del recurso y de la enorme experiencia que las empresas auxiliares gallegas acumulan como proveedoras para los parques operativos en el norte de Europa. Es más, GOE-Asime apela a que la fabricación local de componentes sea un criterio a valorar en las subastas. La actividad emplea en la comunidad a 3.200 personas «y podríamos generar 5.000 más en cinco o diez años». «El Gobierno autonómico y central deben trabajar para que hay un enriquecimiento del territorio donde se implante», pide. E insiste: «La eólica marina es absolutamente compatible con la pesca».
Tamaño y tiempos
En la AEE lo creen también. «La convivencia no solo es posible, sino necesaria», dice Juan de Dios. Recuerda la patronal eólica que subastar zonas no implica que vayan a ocuparse al completo los polígonos recogidos en los POEM y habrá que tener muy en cuenta también la disponibilidad del punto de conexión en tierra. «Cuando hay mucho documento inicial de proyectos da la sensación de un despliegue masivo que no va a ser real. Se ha malinterpretado porque no dejan de ser declaraciones de interés», comenta, en referencia al bum de más de 80 propuestas presentadas para desarrollar parques antes incluso de tener lista la normativa, sobre todo en Galicia (una veintena) y Canarias (33).
Los hay de todas las dimensiones posibles, aunque De Dios apuesta por proyectos con un volumen «mínimamente razonable», alrededor de 250 MW. «Esta es una aplicación que requiere inversiones muy fuertes, una gestión de riesgos exquisita y tiempos muy largos», advierte. ¿Se llegará 2030 con los 3.000 MW del objetivo en funcionamiento? La AEE está convencida de que no: «un parque que adjudicamos hoy posiblemente no estaría conectado hasta 2033 o 2034».
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