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13 junio, 2024

Golpe de realidad para una España castigada por sus carencias

Desde el orden, la pausa y la elegancia de Japón, llegó el golpe de realidad y la primera derrota en el Mundial (4-0) para una España que pasa a octavos como segunda de grupo y que se medirá a Suiza. El combinado nipón, con bloque bajo, juego de asociación y contras letales, arrolló a una ‘Roja’ que tuvo la posesión pero pagó cara la exigüidad en defensa con una Irene Paredes que, esta vez, no pudo hacerlo sola.

Con una línea de cinco colocada con escuadra y cartabón, el combinado nipón se encerraba en su campo y presionaba con Riko Ueki. Arrancó dominando el conjunto que dirige Jorge Vilda, que solo contaba con un cambio en el once con respecto al partido ante Zambia (Rocío Gálvez por Ivana, todavía con molestias en el sóleo), pero le costaba superar no solo a la defensa sino también a las cuatro centrocampistas ayudadas desde arriba.

Trataba España de romper líneas especialmente con las conexiones entre Alexia, Jenni Hermoso y Mariona y a Aitana le faltaron centímetros para adelantar a las suyas cuando se quedó sola delante de Yamashita tras un centro al interior del área de Olga Carmona. No llegó al remate por poco.

Se mantenía firme con su plan Japón y la Roja se sentía cada vez más incómoda, falta de ideas, sin alguien que improvisase ni se atreviese a ser más vertical para desdibujar el sistema defensivo que las niponas aplicaban a la perfección. Cada metro que se avanzaba costaba demasiado.

Tocadas y hundidas antes del descanso

Aprovecharon las de Futoshi Ikeda ese momento engorroso de España para sacar sus armas. Miyazawa recibió un centro de Namoto, se adelantó a las centrales y disparó con una perfecta precisión para descorchar el marcador.

Parecidos fueron el resto de goles. Dos contras provocadas por la mala circulación y con las que la ofensiva nipona ganó la espalda a Gálvez, que no estaba cerrando bien los espacios por dentro. El segundo fue obra de Ueki, ayudada por una Paredes que desvió la trayectoria del balón al intentar el rechace, algo que cogió a Misa por sorpresa. Y el tercero, de nuevo de Miyazawa, con un disparo alto y cruzado. 

La maquina japonesa funcionaba con extraordinaria efectividad. Tres disparos, tres goles. Y lo celebraban como si de la final se tratase, pues era la guinda a una excelente fase de grupos y la recuperación de su prestigio internacional. España, que apenas había generado peligro -solo con un disparo lejano de Salma Paralluelo y un cabezazo de Jenni Hermoso que se marchó rozando el larguero- tenía que reaccionar en el segundo tiempo si quería frenar la hemorragia y tratar de acortar la distancia.

Mejoría insuficiente y remate final

Algo cambió tras el descanso. Había salido con más voracidad la selección española en el segundo tiempo. A los dos minutos tuvo el primero de su equipo en sus botas Ona Batlle, con un disparo con rosca demasiado cruzado que se marchó fuera. Lo probaban por la banda izquierda gracias a las combinaciones entre Ona, Alexia y Mariona.

Buscaba y buscaba la Roja con centros laterales y tratando de ensanchar el campo con los desbordes de Salma. Pero no había manera. La tupida defensa nipona y Yamashita

Lo intentaba España con centros laterales, entonces desde la banda derecha, pero la tupida defensa nipona y Yamashita se mostraban muy serias.

Mientras que Ikeda buscaba en los cambios reservar a sus mejores jugadoras, Vilda trataba de agitar lo que estaba viendo, dando entrada a Alba Redondo y Eva Navarro, que tan bien funcionaron ante Zambia, y a Oihane y Zornoza.

Pero nada. No hubo manera. Tanaka anotó el cuarto para Japón en nuevo error defensivo de Gálvez, que no tuvo su día en su estreno, y España deberá tomar nota y trabajar mucho porque a partir de ahora ya no vale fallar.

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