6 febrero, 2026

Iñaki Urdangarin: “La cárcel fue una maravillosa lección de honestidad”

Iñaki Urdangarin Liebaert (Zumarraga, Gipuzkoa, 1968) estrena nueva vida. Tras pasar por prisión (el Supremo lo condenó a cinco años y diez meses por delitos relacionados con el ‘caso Nóos’), el exjugador del Barça de balonmano, doble medallista olímpico y exmarido de la infanta Cristina, pasa página de manera radical.

Con 58 años recién cumplidos, inmerso en un nuevo proyecto empresarial y a punto de publicar sus memorias (‘Todo lo vivido’, Grijalbo), el vasco visitó la redacción de Sport para hablar sobre su paso por prisión, sus recuerdos deportivos, sus medallas olímpicas y sus planes de futuro.

‘Bevolutive’ es su nueva aventura empresarial. De alguna manera, Iñaki Urdangarin vuelve a conectarse al mundo del deporte.

Exactamente. ‘Bevolutive’ es un proyecto que me hace volver, que me hace recuperar las experiencias del pasado, tanto deportivas como personales. Y rescatar todas las vivencias, algunas de ellas extraordinarias, que he vivido en estos 58 años de vida, y volver a trasladarlas tanto a deportistas como al mundo corporativo. En general, a las personas, pero sobre todo a los deportistas para acompañarlos en este tránsito hacia una nueva etapa vital después del deporte.

El Urdangarin que llegó a las categorías inferiores del Barça de balonmano, ¿de qué estaría más orgulloso?

De haberme llevado unos valores del deporte que me han acompañado toda mi vida. El deporte es una escuela de vida, que se dice muchas veces, pero no siempre se practica: haberme llevado unos valores de disciplina, trabajo en equipo, resiliencia… Y gestión de conflictos, porque un vestuario no es fácil. Todo eso me ha servido en el resto de mis etapas vitales: ese ADN nunca te abandona.

¿Es un ADN que, en parte, le marca Valero Rivera por su disciplina?

Y no tan solo la disciplina, aunque evidentemente para llegar a la élite y mantenerte como nos mantuvimos había que tener una gran disciplina. Valero era todo el proyecto: consiguió que la cultura del equipo fuese indestructible y que el equipo estuviese por encima de las individualidades. Innovó, supo gestionar el grupo y los egos del vestuario y trabajó esos valores para que luego, cuando dejes el deporte, veas que todo valió la pena. Y que detrás del deportista se forme una persona.

Urdangarin, en su visita a SPORT / GORKA URRESOLA

Con Valero, si el mejor jugador del mundo llegaba tarde cinco minutos, no jugaba y tenía una buena multa…

Exactamente. Las reglas eran iguales para todos y la disciplina era para todos. El valor del equipo era superior al individual. Se podían fichar estrellas, pero lo importante es que se adaptasen al grupo.

Aquel equipo demostró que se podía ganar todo con una base de la casa y alguna pincelada extranjera, como por ejemplo Veselin Vujovic.

Efectivamente. Había una columna vertebral que pudo ser una referencia, un Lorenzo Rico en la portería al principio, un Vujovic, un Bogdan Wenta… gente que marcaba la élite en este deporte, pero si eso no lo acompañas con uno o dos por puesto, de gran calidad, nacionales, catalanes, de la cantera, no da resultado. El Dream Team que consigue todos esos éxitos del 1995 al 2000, se construye realmente mucho antes.

Ser olímpico es lo máximo para un deportista. ¿Qué foto olímpica elegiría?

Recordaría tres momentos. La primera vez que eres olímpico, en Barcelona’92, en nuestra ciudad, en nuestro país, algo que ves crecer desde años antes. Llega el momento y estás en el escenario que has soñado durante toda tu vida. La primera medalla olímpica, Atlanta, 96, con una dificultad de clasificación tremenda y personalmente con una lesión complicada que pude superar. La satisfacción de pisar el podio olímpico es indescriptible. Y el tercero, Sydney’00: mi retirada, mi último partido en activo y otra vez con el bronce.

De lo que más me arrepiento es de no haber sido capaz de dar la vuelta a los argumentos que me llevaron a prisión

Está a punto de publicarse su libro. Se titula ‘Todo lo vivido’ ¿Qué se encontrarán los lectores?

He creído que era la oportunidad y el momento de explicar las cinco etapas más importantes de mi vida: cómo se ha construido el Iñaki de hoy, dar a conocer más a la persona y a los distintos personajes que se han conocido de Iñaki, ya sean positivos como el deporte o los no tan buenos como la etapa oscura que viví. Todo es una suma de aprendizajes, de situaciones que hay que afrontar como cualquier persona y de las que hay que sacar los mejores resultados posibles para seguir sumando capítulos de mi vida.

Urdangarin, con el director de SPORT, Joan Vehils, en su visita a la redacción de SPORT / GORKA URRESOLA

En el libro, habla abiertamente de esos malos momentos, de su paso por prisión… No oculta nada.

Nada. Al final la prisión te trae un momento de reflexión, de autoconocimiento, de enfrentar cara a cara lo que te ha sucedido. Y es un momento de máxima evolución en el que tienes que darte cuenta de lo que te ha llevado hasta allí y de lo que necesitas para continuar. La cárcel fue una lección maravillosa de honestidad y de vulnerabilidad; de afrontar la realidad como era, porque al igual que un momento muy oscuro, también era el comienzo de una nueva reinvención y de una nueva oportunidad, que es la que quiero aprovechar ahora.

¿Se arrepiente de algo?

Sobre todo, de no haber sabido dar la vuelta a los argumentos que me llevaron a prisión. Es algo que me alejó de mi familia y de mis hijos durante mucho tiempo, y de lo que no me sentí del todo orgulloso.

¿Realmente era posible haberlo hecho mejor?

Recuerdo haberme vaciado en todo lo que hice, como en el deporte. Acabas un partido intentando haberlo dejado todo en la pista. Yo lo intenté, pero no fue suficiente. Tuve que pagar un precio altísimo, que es estar muchos años sin ver a mis hijos. Estoy satisfecho de haberlo dado todo, pero no fue suficiente. Hubo circunstancias que impidieron que nuestras explicaciones, que creíamos muy razonables, sirvieran de algo.

Urdangarin, entrevistado durante su visita a SPORT / GORKA URRESOLA

Hay una cifra muy dura: 949. Son los días que estuvo solo, apartado del resto de los presos. Durante esos 949 días, ¿cuándo asimila que va a estar mucho tiempo allí? ¿Cuánto tarda en ser consciente de ello?

El primer día. Cuando llegas y se cierra la puerta detrás de ti, ya te das cuenta que entras en una etapa muy difícil y muy larga. Ese sonido de la puerta te hace ver que estás en un entorno del que cuesta salir. Nunca imaginé esa situación y también digo que quizás fue un castigo desproporcionado el que me tocó vivir. Siempre hubo voluntad de aclarar, nunca hubo voluntad de delinquir. Fue un castigo desproporcionado: las faltas administrativas entiendo que se pueden arreglar con situaciones administrativas.

Esos 949 días se convierten en una vida…

Es una vida, con sus fases y sus etapas. Llegas cansado, no lo entiendes, te cuesta aceptarlo. Tienes un cóctel de emociones, normalmente todas negativas. A mí me costó un tiempo bastante largo conseguirlo: a partir de cierto momento, lo afrontas como un reto diario, como el deporte. Y piensas, ‘vamos a ir paso a paso’; es decir, día tras día tienes que intentar irte a dormir mejor. Cansado físicamente por haber hecho deporte y cansado mentalmente por haber trabajado, tanto en ti como en lo que quieras estudiar o hacer. Y trabajar también la parte espiritual para que estés cada vez más tranquilo y más reposado.

Núria Sala, Iñaki Urdangarin, Ferran Martínez e Iñaki Saltor, socios de ‘Bevolutive’ / G. URRESOLA

Y está la tentación de tirar la toalla.

Sí, sobre todo los primeros meses. Hay momentos muy duros, en los que piensas que no podrás con todo. Después, la capacidad del hombre es sorprendente para rehacerte en las situaciones más complicadas. Y al final, cuando vino el covid… yo ya estaba cansado y tenía ganas de que cambiase mi situación penitenciaria, pero hubo un confinamiento muy duro sin poder salir al voluntariado que hacía y se volvieron a cerrar las visitas. Todo esto lo complicó un poquito más. Pero bueno, ahí ya veía un poquito de luz al final del túnel.

Algo tan sencillo como una bicicleta estática fue muy importante.

Para mí hacer el deporte es mi ADN, es parte de mi día a día. Y no poder hacerlo en condiciones normales me perjudicaba mucho. Gracias al juez de vigilancia penitenciaria, que vio mi realidad y me aprobó una bicicleta. Esa bicicleta estática fue mi mejor compañero en prisión. Nos hicimos los mejores amigos. Nos pilotamos uno al otro. Y también nació una afición que después he sacado a la calle.

La bicicleta estática fue mi mejor compañero en prisión. Nos hicimos amigos cada día. El deporte tiene un significado superior al que puede tener fuera, porque allí no tienes nada más que hacer. Fue un salvavidas personal, emocional, físico… en todos los sentidos

¿Hasta qué punto el deporte fue una salvación?

El deporte fue mi medicina. Mi medicina fue lo que generaba una sesión de gimnasio o de ‘spinning’ con la bicicleta. Significaba sentirse cansado físicamente, pero mentalmente limpio, contento. Su significado es superior al que puede tener fuera, porque allí no tenías nada más que hacer. Fue un salvavidas personal, emocional, físico… en todos los sentidos.

¿Le permitió desfogar todas las sensaciones que se habían ido acumulando dentro durante meses?

La bicicleta era un paréntesis en todo el proceso. Me decía, ‘ahora voy a pensar en la bicicleta’. Y solo pensaba en la bicicleta. Quizá el rencor, la tristeza y las emociones más negativas las trabajas de otra forma: yo trabajé todo eso con los libros y con el estudio. Yo era mi propio paciente.

¿Cuántas horas hacía a la semana de bici?

Yo tenía dos horas para hacer deporte, de tres a cinco de la tarde. A veces hacía una hora y 45 minutos de bicicleta. Me inventaba distintos entrenamientos para hacerlo distinto y cambiaba la bici de sitio para ver entornos distintos en la misma sala.

¿Cómo funciona el deporte en la cárcel? ¿Hay alguna actividad grupal?

Yo estaba solo y no me podía cruzar con ninguna interna de la prisión. Estaba en una cárcel de mujeres en un módulo vacío. De tres a cinco, cuando no había ninguna interna por los pasillos, podía ir al polideportivo. Sin embargo, al ser una cárcel de mujeres, por mi tamaño podía utilizar pocas cosas allí. Todo lo que eran bicicletas estáticas y cardio no me iban bien. Así que cuando se me aprobó la bicicleta pude hacer la gimnasia y la bicicleta en el propio módulo. A veces iba al polideportivo porque era otro espacio diferente.

El Barça es mi segunda familia; siempre ha estado ahí. Cuando se planteó la retirada de mi camiseta que está colgada en el Palau por méritos deportivos, el club mantuvo su convicción de que tenía que seguir colgada

¿Le falló mucha gente?

No, al revés. Estoy en deuda con muchas personas que quisieron ir a verme y quisieron estar conmigo, pero por razones de visitas y de que somos una familia muy numerosa la mía propia y la creada, mi prioridad fue siempre la familia y las visitas de mis hermanos, mi madre, mis hijos y mi mujer. Muchos amigos no pudieron ir y les estoy un poco en deuda. Las cartas me ayudaron muchísimo a estar en contacto con gente que no podía visitarme e intentaba mantener la comunicación con ellos.

Ganó seis Copas de Europa y 52 títulos. ¿Está contento con cómo le trató el Barça?

El Barça es mi segunda familia y siempre ha estado ahí. En mi época de deportista en activo la experiencia fue increíble, pero también en los malos momentos. Cuando por circunstancias fuera del deporte se planteó la retirada de una camiseta que está colgada por méritos deportivos, el Barça mantuvo su posición y su convicción de que tenía que seguir ahí. Mis méritos eran seis Copas de Europa y una vida entera dedicada al Barça. Doy las gracias a los dos presidentes a los que les tocó lidiar con la situación (Josep Maria Bartomeu y Joan Laporta).

Iñaki Urdangarin, sin tapujos en SPORT / G. URRESOLA

¿Qué le pareció ese debate? ¿Le llegó?

Mi opinión es la que os acabo de decir. No hay que mezclar lo que se ha hecho en una pista por un club y por un escudo, que fue increíble, con lo que le puede suceder a alguien en otras etapas de su vida. Lo que es deporte es deporte y, si se tiene que valorar o calibrar mi vida posterior al deporte, que utilicen otras formas para hacerlo. Mezclarlo no me parecía del todo honesto.

¿En algún momento el club se puso en contacto con usted para preguntarle su opinión?

No, la verdad es que fue un criterio del club al cien por cien. Si yo transmití mi opinión a alguien, no fue a iniciativa propia o porque el club me enviase a alguien para explicársela. Dije lo que pensaba a mi entorno más directo, a amigos o familiares.

En ese entorno hay gente que está en el club…

Supongo que estarían mis excompañeros del equipo, pero fue el club el que mantuvo firme su posición.

¿Cómo es su relación actual con el club? Ya sabe que el club está a punto de entrar en un proceso electoral… no sé si sigue siendo socio del Barça o si llegó a serlo.

No llegué a serlo. Los que fuimos parte del Dream Team seguimos en contacto de forma activa. Además, hay personas como Ferran Martínez que ahora está en nuestro proyecto empresarial y también sigo en contacto con otros que han pasado por el Barça y que nos hemos encontrado después en la vida personal o profesional.

Cuando mi hijo Pablo debutó en el Barça, sentí orgullo, satisfacción, emoción y gratitud: por lo que ha hecho, porque ha tenido un camino complicado y ha conseguido ser un gran deportista desde el trabajo y la disciplina

El Barça de balonmano ha recuperado esa filosofía de tener más jugadores de casa. ¿Qué le parece?

Me encanta. Quizá la situación económica de los últimos años no ha permitido mantener el ritmo de fichajes caros y en estos casos la escasez agudiza el ingenio. Hay que volver a otras políticas que nos ayuden a tener un equipo lo más competitivo posible y el Barça sabe hacerlo muy bien. Lo hizo en otros momentos y me alegro mucho de que se esté apostando por esta fórmula que da éxito.

¿Qué sintió cuando su hijo Pablo debutó con el primer equipo de Barça (23 de octubre de 2021)?

Una superemoción. Se repetía una historia y en la misma posición (lateral derecho). Sentí orgullo, satisfacción, emoción y gratitud: por lo que ha hecho, porque ha tenido un camino complicado y ha conseguido ser un gran deportista desde el trabajo y la disciplina. Me alegro muchísimo por él.

Con mi exmujer la comunicación es fluida, activa y continua. Quizá con los Reyes actuales es con los que mantengo ahora menos relación

¡Y con los Hispanos! Por cierto, que los genes, sobre todo los paternos por la altura, lo han ‘obligado’ a cambiar de posición…

He hablado con muchos compañeros del Dream Team sobre su evolución. Empezó de extremo, pero con su 1’94 puede combinarlo con el lateral y él está feliz con esa polivalencia. Disfruta el doble, además de lo positivo que es para la táctica colectiva. Sabemos que tendrá que luchar mucho por estar en ese equipo de forma estable (la selección española), pero eso para un chaval de su edad es una motivación maravillosa. Se está repitiendo tanto la historia con Pablo que cada cosa que hace me llena de orgullo y de ilusión.

Los Urdangarin, durante la etapa de Pablo en el Barça / INSTAGRAM

Sus hijos, ¿es de lo que está más orgulloso?

Sí. El resultado son unas personas extraordinarias que saben dejar una buena impronta allá por donde van. Independientemente de lo que quieran hacer los cuatro, me siento superorgulloso por cómo han llevado todo el camino que nos ha tocado vivir, que no ha sido fácil.

Durante un tiempo fue miembro de la Casa Real. ¿Cómo es su relación con el Rey Emérito y con el Rey actual?

Mi etapa en la Familia Real fue más con los Reyes Eméritos que con los actuales, con quienes mantengo una relación de cordialidad y, si tenemos que felicitarnos o comunicar cosas, por supuesto lo hacemos. Con mi exmujer la comunicación es fluida, activa y continua. Quizá con los Reyes actuales es con los que mantengo menos relación, pero también porque ha habido menos contacto.

Habla del Rey Emérito con cierto cariño. ¿Fue la persona que más lo ayudó? ¿Lo protegió en ese proceso?

Es tan difícil estar en su posición en el sentido de ser Rey, ser padre de mi exmujer y tomar unas decisiones que fuesen buenas para todos… hubo algunas que no me beneficiaron, pero las acepté. En cambio, me llevo muy buenos recuerdos y muy buenas situaciones que vivimos juntos y prefiero que sea así. Entiendo que hubo decisiones que no me fueron bien, pero en el cómputo global el saldo es muy positivo.

Iñaki Urdangarin, con su hijo Pablo en el Palau / SPORT.es

Es que para usted y su familia, el Rey Emérito es un suegro, un padre y un abuelo de sus hijos…

¡Claro! Ellos (sus hijos) tienen otra relación completamente diferente. Ellos tratan, cuidan, miman y se preocupan por sus abuelos como lo hacen con mi madre o como haría cualquier chaval con sus familias. Una cosa es la institución y otra es lo que representan familiarmente para ellos.

¿El futuro? Me gustaría tener los pies en el suelo y acordarme de lo que me ha traído hasta aquí. De todo se aprende y, sobre todo, de las cosas difíciles. Todos necesitamos pasar por boxes alguna vez

¿Cuál será el futuro de Iñaki Urdangarin?

Me gustaría no olvidar nunca los aprendizajes de etapas anteriores, tener los pies en el suelo y acordarme siempre de lo que me ha traído hasta aquí. De lo bueno y de lo malo. De todo se aprende y, sobre todo, de las cosas difíciles. Todos necesitamos pasar por boxes alguna vez para reflexionar sobre cómo nos van las cosas y ayudar a quienes lo necesiten, ya sea porque tengan dificultades, porque se planteen retos nuevos o porque están viviendo situaciones parecidas a las que he vivido yo. Estoy preparado para ayudarlos y para acompañarlos. En lo personal, quiero estar cerca de mis hijos y volver al deporte, que es mi ADN. Quiero tener una vida rodeada de proyectos y de personas interesantes con quienes compartir el resto de mi vida.

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS