20 enero, 2026

Los venezolanos se refugian en sus casas por temor a los paramilitares: “Se oyen disparos y circulan con el rostro oculto

Tres días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el bombardeo de varios acuartelamientos del país sudamericano los ciudadanos venezolanos tratan de permanecer en sus casas el mayor tiempo posible por temor a la movilización de los colectivos paramilitares chavistas, que han salido armados a las calles. Y muchos de ellos se desplazan en motocicletas para conseguir una mayor rapidez en sus movimientos por Caracas.

“Si bien el régimen ha convocado marchas para repudiar lo que califican como el secuestro de Nicolás Maduro, con discursos, música y bailes, los colectivos tomaron el lugar de la Policía, desaparecida durante el bombardeo, para disuadir a la población de salir a celebrarlo o manifestarse en contra del chavismo, con disparos y circulando en caravanas de motorizados con el rostro oculto”, explica en conversación telefónica con EL PERIÓDICO el periodista venezolano Tideo Hernández, residente en la capital.

Una persona sostiene un arma durante una marcha convocada por el chavismo este 4 de enero de 2026, en Caracas (Venezuela). EEFE/ Ronald Peña R / Ronald Peña R / EFE

Otro ciudadano también resalta el despliegue de estos grupos armados chavistas: “Sí han salido a las calles los colectivos, que son para militares armados que apoyan al Gobierno. El sábado hicieron caravanas por toda la ciudad, fuertemente armados. Pero no se registraron hechos de violencia y manifestaciones en favor de lo sucedido”, destaca este hombre.

“Vigilancia por la ciudad

Por su parte, una mujer, también de la capital del país, informa de que ella ha podido constatar que tras la intervención de EEUU sí se ha reforzado la presencia militar y policial: “Muchísimo, incluso el centro de Caracas está totalmente militarizado. Además, sacaron lo que llaman colectivos, que son grupos civiles armados paramilitares, por decirlo de alguna manera, y son los que están haciendo las rondas de vigilancia por la ciudad“.

Una persona sostiene un cuadro con la imagen del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una marcha convocada por el chavismo este 4 de enero de 2026, en Caracas (Venezuela). EEFE/ Ronald Peña R / Ronald Peña R / EFE

Por eso, completa, “todavía hay mucho temor, sabemos que no hay una libertad de expresión como tal. Estas personas siguen en el Gobierno, por lo que no podemos hablar con total libertad sobre lo sucedido“, lamenta., para después decir: “Sabemos que no se puede celebrar lo que ha sucedido”.

“Compras nerviosas”

Tideo Hernández, explica, además, que lo que denomina como “compras nerviosas no han derivado todavía en el desabastecimiento de víveres y productos de primera necesidad. Y las largas colas para la gasolina que empezaron a verse desde el inicio de la persecución contra los buques sancionados han amainado un poco. La crisis de los medicamentos y comida tiene más que ver con la accesibilidad limitada por los precios y la inflación, y eso ya se estaba agravando incluso antes de la ofensiva militar de EEUU“.

Sobre las colas que se vivieron el primer día, completa otro ciudadano a esta redacción, “no fueron originadas por la escasez, sino por el altísimo flujo de gente tratando de abastecerse. Hoy en día ya hay más comercios abiertos y en las farmacias ya no hay colas”. En este sentido, una mujer de Caracas completa que muchos de los negocios que cerraron el sábado ya están abiertos, “y las compañías están trabajando en reabastecer los anaqueles, bien sea en mercados o en farmacias”.

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