Sin pista de hielo estable en España y obligado a preparar la temporada a base de estancias en el extranjero, Nil Llop (El Prat, 2002) ha convertido una rareza en una carrera fructífera en el patinaje de velocidad sobre hielo y debutará este sábado en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026. Aupado por el proyecto Barcelona 2030 de la Federación de Deportes de Hielo, fue plata en 500 metros en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Lausane 2020 y, ya en el circuito absoluto, ha hecho historia al lograr para España la primera plaza olímpica de su disciplina.
En El Prat imagino que no hay tradición de hielo. ¿Cómo empieza su historia con el patinaje?
Empecé muy pequeño en patinaje de velocidad sobre ruedas. Entonces, a mi entrenadora, que actualmente es la seleccionadora, y a mí nos ofrecieron entrar en un proyecto de la Federación Catalana de Deportes de Hielo bajo la presidencia de Mònica Bosch para captar deportistas en disciplinas con pocas licencias de cara a presentar candidaturas al posible escenario de Barcelona 2030. A partir de ahí fuimos creciendo, se unió la Federación Española y hemos ido avanzando como hemos podido. El proyecto fue muy familiar y lo hemos creado nosotros desde la base, con prueba y error.
¿Empezar a patinar fue una decisión personal o le venía de casa?
Viene de familia. Mi madre y su familia han patinado sobre ruedas toda la vida. Yo hacía fútbol, pero me cuentan que me escapaba para patinar con mis hermanas y acabé pasándome al patinaje con ellas. Desde entonces no me he quitado los patines.
Empezó como extraescolar entonces. ¿En qué momento vio que esto podía ir en serio?
Fue gradual, pasó de ser un extraescolar básicamente que practicaba como hobby a empezar a formar parte de la escuela del club CPV El Prat, donde mi madre era entrenadora, y pasé a federarme… Con los años mis padres y mis entrenadores vieron que había progresión. No hubo un click concreto.
En su disciplina, entrenar en hielo en España es un problema estructural. ¿Cómo lo resolvieron?
No tenemos infraestructura aquí. Ni en El Prat ni en España, así que durante la temporada entrenamos sobre ruedas y, cuando termina, tenemos que irnos fuera. Este año, antes de las Copas del Mundo, estuvimos tres meses en Canadá para poder entrenar en hielo, y luego vamos moviéndonos según el calendario a diferentes países.
Eso implica pasar largos periodos lejos de casa, es usted medio nómada.
Desde pequeño, si quería patinar en hielo, no me quedaba otra que salir fuera.
El patinador de velocidad sobre hielo Nil Llop en la Copa del Mundo que se disputa en Tomaszow (Polonia). / EFE
Ya vivió unos Juegos de la Juventud y se llevó una plata. ¿Qué supuso para usted?
Fuimos sin demasiadas expectativas. Sabíamos que había gente mucho más rápida y con mucha más experiencia que yo, pero yo estaba entrenando cada vez más tiempo en hielo, en el extranjero, y mejoré rápido. La medalla fue una sorpresa para mí y para mi entorno. Lo viví con mucha ilusión aunque fueran las olimpiadas de ‘los niños pequeños’ como yo le llamaba.
Este año da el salto a ‘las de los mayores’.
Sí, de hecho este año haré las dos, las de la Juventud y las absolutas.
Y será la primera vez porque en el ciclo anterior se quedó fuera por un detalle mínimo.
Sí, por tocar un cono. Fue durísimo pero lo mejor y lo peor es que no me ha vuelto a pasar más. Toda una vida preparándome y un cono me dejó fuera. Fue devastador, pero intenté no quedarme ahí y pensar en lo siguiente. He trabajado mucho este ciclo para que no vuelva a pasar, y he conseguido la plaza.
Llega con progresión, pero también con prudencia. ¿Qué objetivo se plantea?
He ido ‘in crescendo’ en los último años. Sigo mejorando, pero si te soy sincero todavía estoy lejos. Pero creo firmemente que si ellos tienen un día muy malo y yo uno muy bueno, conseguir un top 10 sería un sueño.
Hace aproximadamente un año sufrió un accidente serio entrenando. ¿Qué ocurrió?
Fue en una competición. Me caí y choqué contra una valla metálica, de una pista antigua. Me rompí un hueso de la pelvis. Estuve media temporada parado, perdí muchos puntos y el ranking se me fue abajo, así que no pude competir todo lo que habría querido. Pero me recuperé rápido y terminé bien la temporada. Ahora estoy como nuevo.
Es pionero en España. ¿Tiene referentes o un “camino” en el que apoyarse?
Me fijo en los que van por delante, sin que ellos se den cuenta. No tengo un único referente. Observo a muchos y trato de aprender de cada uno. Somos pioneros y aún estamos lejos de los países fuertes, pero avanzamos.
¿Cree que este salto puede abrir la puerta a más deportistas?
Ojalá sirva para atraer a gente nueva, no solo a quienes ya tienen licencia. Es verdad que sin pistas de hielo en España el salto que hay que dar para dedicarse a este deporte a nivel de inversión familiar es grande, pero con disciplina y trabajo es posible. Cada vez hay más juniors que alcanzan mínimas para competir en Copas del Mundo. Vamos paso a paso.
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