El perro es una de las mascotas más queridas, en parte, por la variedad de comportamientos que despiertan curiosidad entre sus dueños. Algunos de ellos pueden parecer extraños a simple vista, pero en la mayoría de los casos tienen una explicación positiva. Uno de los más comunes es cuando el animal se estira apenas vuelve a ver a su humano de referencia.
Este gesto, que suele generar dudas, tiene en general un significado muy alentador.
Qué significa que tu perro se estire cuando te ve
Según especialistas en comportamiento canino, cuando un perro se estira al reencontrarse con su dueño está expresando felicidad, confianza y afecto. Es una forma de saludo entusiasta, similar a un “hola” cargado de emoción, que refuerza el vínculo entre ambos.
En muchos casos, este estiramiento viene acompañado de la conocida “reverencia”, una postura en la que el perro baja el pecho hacia el suelo y mantiene la parte trasera elevada. Este gesto combina bienestar físico y emocional, y suele ser también una invitación al juego o a la interacción.
No todos los perros adoptan este comportamiento, ya que implica una breve exposición de vulnerabilidad. Por eso, cuando un animal se estira frente a su dueño, demuestra que se siente seguro, relajado y en confianza. Además, puede ser una manera de activarse luego de dormir o descansar, algo completamente normal en la rutina diaria.
En este sentido, lejos de ser una señal negativa, el estiramiento al verte es una clara muestra de que tu perro se siente bien a tu lado.
Cuándo preocuparse por los estiramientos
Aunque en la mayoría de los casos este gesto es positivo, existen situaciones en las que puede tener una connotación distinta y requerir atención.
Si los estiramientos son frecuentes, exagerados o repetitivos, y además están acompañados de quejidos, rigidez o signos de dolor, podría tratarse de un problema de salud. En particular, este comportamiento puede estar asociado a dolor abdominal, como pancreatitis o, en casos más graves, una torsión gástrica.
Los veterinarios advierten que si el perro adopta la llamada “postura de rezo” de manera persistente, con el pecho apoyado en el suelo y el cuerpo rígido, es fundamental consultar de inmediato con un profesional.
En resumen, si el estiramiento aparece de forma ocasional y en contextos de alegría o descanso, no hay motivo de alarma. Pero si se vuelve insistente y va acompañado de otros síntomas, la visita al veterinario es la mejor decisión.
