Amplio operativo de emergencias en la playa de San Lorenzo de Gijón por el hallazgo este miércoles de un proyectil de la Guerra Civil en la arena. En concreto, en el entorno de la desembocadura del río Piles, a la altura de la escalera 17. No es la primera vez que se encuentran armas de este tipo en la costa gijonesa.
Pablo García, conocido como ‘Ayalguero’ en redes sociales, fue la persona que descubrió con su detector de metales lo que presupone que es un proyectil de mortero valero de 50 centímetros de la Guerra Civil.
Hasta la zona se han desplazado agentes de la Policía Nacional, que recibieron el aviso, a la espera de montar el operativo correspondiente para garantizar la seguridad.
“Pensaba que era chatarra metálica como muchas otras veces me he encontrado”, reconocía el descubridor del proyectil. Fue cuando desenterró una capa de “veinte, treinta centímetros” cuando supuso que la posible pieza metálica era un obús de la Guerra Civil. “Llevo muchos años detectando metales y ya por la pinta me parecía que era un proyectil”, comentaba García a La Nueva España.
El proyectil. / LNE
Fue un amigo experto en la materia el que le confirmó que lo que había encontrado era un proyectil valero.
“Un ‘huevo kinder'”
“Está muy oxidado y lleno de restos marinos. En el mundillo es lo que llamamos un ‘Huevo Kinder’”, añadió García. En el lugar del hallazgo se personaron agentes de la Policía Nacional que aseguraron la zona y llamaron a los especialistas en explosivos. Están a la espera de su llegada para neutralizar el arma localizada.
Hallazgos habituales
Este tipo de hallazgos no son nuevos en la costa de Gijón. Fue en el año 2024 cuando unos buzos que se encontraban en el entorno del Elogio del Horizonte hallaron varios proyectiles que la Armada hizo explosionar. Los restos fueron donados a la ciudad poco después en un acto en la Comandancia de Marina Civil.
Los proyectiles fueron hallados tanto en mayo como en julio de 2024 -se encontraron tres en cada intervención- a pocos metros del acantilado del Cerro fueron analizados, en primer lugar, por el grupo de Especialistas de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil. Más tarde, tras activarse el protocolo operativo establecido con la Armada, se desplazaron componentes del Equipo de Desactivación de Explosivos de la Unidad de Buceo de Ferrol para proceder a su desactivación.
Esas tareas consisten en la evacuación del entorno subacuático, una vez asegurados, y al transporte a un campo de desactivación en el que llevan a cabo su vaciado de forma controlada y segura.
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