16 febrero, 2026

Villa Carlos Paz: Crecer no alcanza, ahora necesitamos organizarnos

En los últimos años me tocó recorrer distintas comunidades del país, desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos de montaña y comunidades andinas. Realidades muy diferentes entre sí, pero con algo en común: las comunidades que progresan no son necesariamente las que tienen más recursos, sino las que tienen un proyecto compartido.

Y cada vez que volvía a casa me hacía la misma pregunta:
¿Estamos aprovechando todo el potencial que tiene Villa Carlos Paz?

Nuestra ciudad ha crecido muchísimo. Se consolidó como uno de los destinos turísticos más importantes de la Argentina, tiene infraestructura, naturaleza privilegiada y una ubicación estratégica en el centro del país, conectividad con el mundo. Sin embargo, también es evidente que estamos entrando en una nueva etapa: crecer ya no alcanza, ahora necesitamos organizarnos.

El desarrollo moderno de las ciudades no depende solamente de la obra pública. Depende, sobre todo, de la capacidad de planificar y de coordinar a sus instituciones: vecinos, comerciantes, jóvenes, escuelas, universidades, organizaciones sociales y sector privado. Cuando estos actores trabajan aislados, la ciudad avanza lentamente; cuando trabajan juntos, la ciudad se transforma.

Hoy la gestión de las comunidades en el mundo parte de una idea simple: primero escuchar, después planificar y recién entonces ejecutar. Cuando ese orden se invierte aparecen soluciones parciales, esfuerzos que no se sostienen y proyectos que se diluyen con el tiempo.

Carlos Paz enfrenta desafíos claros.

El primero es el trabajo joven. Muchos jóvenes de la ciudad estudian en Córdoba capital o aquí mismo, se forman, se capacitan y quieren quedarse, pero muchas veces no encuentran oportunidades acordes a su preparación y terminan desarrollando su vida laboral fuera de la ciudad.

El segundo es la economía. Dependemos fuertemente de la temporada turística y eso nos hace vulnerables. Necesitamos complementar el turismo con nuevas actividades: educación, economía del conocimiento, eventos, congresos y emprendimientos que generen movimiento durante todo el año.

El tercero es el crecimiento urbano. La ciudad se expande y eso es positivo, pero si no se ordena a tiempo puede afectar la calidad de vida que justamente nos distingue.

Y el cuarto es ambiental. El lago San Roque no es solamente un paisaje: es el corazón de la ciudad. Su cuidado debe ser una política permanente y sostenida.

Pero también es justo reconocer algo muy importante:
Carlos Paz tiene capital humano. Hay mucha juventud preparada, profesionales, emprendedores y empresarios locales con ganas de invertir, innovar y aportar ideas. Muchas veces el problema no es la falta de iniciativa, sino la falta de articulación y de un rumbo claro que permita canalizar toda esa energía.

Nada de esto se resuelve con una sola obra ni con decisiones aisladas.
Se resuelve con un plan estratégico de ciudad, construido con acuerdos básicos sobre qué cuidar, qué desarrollar y hacia dónde crecer.

Las ciudades que mejor funcionan no son las que cambian de rumbo cada pocos años, sino las que construyen políticas de largo plazo y logran que los proyectos importantes continúen en el tiempo.

Villa Carlos Paz está en un momento bisagra de su historia.
Ya no alcanza con administrar lo que tenemos. Necesitamos imaginar la ciudad dentro de 10 o 20 años.

Una ciudad turística todo el año.
Una ciudad amigable para invertir y emprender.
Una ciudad que retenga a sus jóvenes.
Una ciudad que cuide su entorno natural.
Una ciudad donde los vecinos vuelvan a sentirse parte.

Porque, en definitiva, una ciudad no cambia solamente con decisiones de gobierno. Cambia cuando la comunidad entera se siente convocada.

Y quizás ese sea hoy nuestro mayor desafío: volver a pensar Villa Carlos Paz como un proyecto común.

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